Entradas

La encrucijada del periodismo y el relato ilusionante del periodista Jon Sistiaga protagonizan la apertura del curso en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla

Ilusionante, dramática y conmovedora. Así ha sido la intervención del periodista Jon Sistiaga hoy en la apertura del nuevo curso académico de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla. El periodista ha narrado a los estudiantes y al profesorado sus experiencias como reportero a través de una muy ilustrativa y gráfica presentación de su trayectoria profesional, donde el miedo y la empatía han sido palabras clave de un discurso motivador en el que no han faltado alusiones a los conflictos más destacados de la historia reciente, incluyendo el de Cataluña.

El acto de inauguración ha estado presidido por la vicerrectora de los Servicios Sociales y Comunitarios de la Universidad de Sevilla, Ana López, que ha estado acompañada por Manuel Garrido, secretario de la Facultad de Comunicación, Mar Ramírez, decana de la Facultad, y el profesor catedrático del mismo centro, Francisco Sierra, que ha sido el responsable de presentar al ponente. En sus intervenciones, los representantes universitarios han hecho referencia, un año más, a la difícil situación del Periodismo y a sus ya conocidos males, –precariedad, límites de la libertad de expresión, mercantilización de la información, Internet–, a la vez que se han referido a los recortes que afectan al desarrollo profesional de los investigadores y profesores universitarios y que acaban revirtiendo en la calidad de la docencia.

Por su parte, Sistiaga, licenciado en Periodismo por la Universidad del País Vasco, ha centrado su discurso en la descripción de su propio trabajo que ha definido como más cercano al “periodismo romántico” que al reporterismo de guerra por el que es conocido. En su intervención, ha facilitado al auditorio las que considera herramientadas básicas para un periodista que trabaje en zonas de conflicto, como son la honestidad y la neutralidad junto a la ética o la propia supervivencia del profesional para poder contar la realidad de los más débiles o los testimonios de los personajes más controvertidos. También se ha referido a la curiosidad que ha de mover a los aspirantes que inician el curso o la habilidad que han de desarrollar, a través de la formación que van a adquirir en la Universidad. El miedo y la empatía se han convertido en el centro de una conferencia inaugural muy motivadora que seguro habrá despertado la vocación de los presentes.

Una veintena de profesores de la Facultad de Periodismo en Zaragoza solicitan al rector que “la Universidad no favorezca el intrusismo”

Una veintena de profesores de Periodismo y del departamento de Lingüística de la Universidad de Zaragoza han solicitado al rector la inmediata suspensión de la convocatoria de dos plazas del Gabinete de Comunicación y que se cree una nueva que permita cubrir esos puestos adecuadamente, conjugando el cumplimiento de la ley y la normativa con el espíritu y las características de las plazas.

Según la carta remitida por los profesores que imparten clases en el Grado de Periodismo y del Departamento de Lingüística General e Hispánica de la Universidad de Zaragoza al que está adscrita el área de Periodismo, se ha realizado la convocatoria mediante procedimiento interno de dos plazas del Gabinete de Comunicación de la Universidad de Zaragoza “sin exigir preparación ni conocimientos especializados en la materia, siendo la segunda vez que se produce un acto como éste. La primera fue para la designación de nada más y nada menos que la jefa de Gabinete de Comunicación, puesto que recayó en una persona sin formación específica en labores periodísticas y de comunicación”.

En este sentido, consideran que esta actuación supone, en primer lugar “una desconsideración, desprecio y falta de respeto a los periodistas, alumnos y profesores de Periodismo, especialmente a los del Grado que imparte la propia Universidad de Zaragoza, ya que enaltece el intrusismo en la profesión periodística”.

Desde el colectivo no se entiende que hace ocho años se apostara por los estudios del Grado de Periodismo, de que todos los años egresan medio centenar de alumnos, y después, por parte del equipo rectoral “se adopte estos procesos de selección”. Además que “¿Qué opinión pueden tener los alumnos y profesores del Grado en Periodismo de un equipo rectoral que desprecia los conocimientos y habilidades adquiridos en sus aulas y en su experiencia profesional, máxime cuando para las convocatorias de estas plazas del gabinete de Comunicación de la Universidad no se ha consultado ni se ha tenido en cuenta a los estudios de Grado en Periodismo?”.

Asimismo, el grupo de profesores en su carta consideran “un atentado contra la oferta de empleo público para periodistas, en unos momentos, en los que los puestos de trabajo disminuyen en las redacciones de las empresas informativas, la principal esperanza tanto para los jóvenes como los experimentados profesionales que carecen de él es la creación de empleo que todavía se produce en el sector de la comunicación, principalmente en instituciones, entidades y organismos públicos. Por eso, el sector público debe ser especialmente cuidadoso y exigente en el acceso a esos puestos de trabajo. Si la propia Universidad reconoce que una plaza de jurista debe ser ocupada por un abogado y una de médico por un médico, ya que así lo exige la Ley, el acceso a una plaza de periodista debe restringirse a periodistas, aunque un vacío legal permita que no sea así. Lo explicamos de otra forma con una pregunta. ¿Contratará la Universidad a un egresado en Filosofía, Informática, Lingüística, Derecho o Psicología para un puesto de ingeniero, arquitecto o médico? O viceversa”.

También consideran que este tipo de convocatorias supone una minusvaloración de la importancia del gabinete de comunicación. “La labor de un gabinete de Comunicación –tanto interna como externa-, cada día más compleja en la sociedad actual de la información es básica en la buena marcha de la institución y de su imagen. Y este trabajo –como han demostrado y demuestran muchos de los profesionales del periodismo y la comunicación que integran el actual gabinete- exige unas especiales habilidades que se enseñan en el Grado de Periodismo de la Universidad de Zaragoza y en otras universidades españolas e internacionales y una trayectoria profesional. Obviar estas cuestiones del más elemental sentido común constituye, además de una práctica favorecedora del intrusismo, un peligroso alejamiento de la Universidad de la realidad”.

Por último, y no menos importante, los profesores denuncian que en la comisión para la selección de los candidatos, no “existe ningún miembro que pueda valorar las habilidades de un especialista en comunicación e imagen, al estar destinada a valorar aspectos exclusivos de la administración”.