Boca de fuego, la primera novela de la autora, es una obra visceral y potente que se adentra en las profundidades de la condición humana, explorando temas de violencia, amor, desesperación y resiliencia. Amelia, una joven emigrante, llega a España buscando un nuevo comienzo, pero el destino la lleva a vivir con Joaquín, un hombre al que conoció recientemente y que se transforma de pareja en captor durante el confinamiento en el contexto de la reciente pandemia de COVID-19. El relato nos sumerge en el aislamiento forzado, narrando el ciclo de violencia física y psicológica, en una crónica desgarradora de supervivencia, encierro y abuso. Pero también es una historia de renacimiento que celebra la resistencia indomable del espíritu humano. A través del dolor y sufrimiento, la protagonista encuentra una fuerza interior que la lleva a un proceso de autodescubrimiento y transformación que la define, no por las tragedias que ha enfrentado, sino por su capacidad de superarlas.