La lengua materna es el primer patrimonio que adquiere el ser humano, son las primeras palabras que oímos, pronunciadas con un deje especial, el de nuestras madres y el entorno familiar. Es por tanto la significación de lo que somos respecto del lugar donde nacimos.
A través de ella, empezamos a comprender la realidad que nos rodea, a expresar pensamientos y emociones, y a formar conexiones profundas con las personas que nos circundan. Nos proporciona una identidad única y un sentimiento de pertenencia, ya que cada habla traslada consigo una riqueza patrimonial y una historia que se transmite de generación en generación.
