Editorial: Periodista, navaja multiusos*

*Esta es la columna que hoy los lectores de #ElCorreodeAndalucía deberían haber recibido en las páginas del diario. Sin embargo, y como anunciamos nada más conocer la noticia de los despidos, decidimos retirar nuestra colaboración, como hicieron poco después otros colaboradores como Mercedes de Pablos, Juan José Téllez, Kechu Aramburu, Ramón Reig, Colectivo Senda, Javier Aroca, Carlos Rosado, Fernando Álvarez Ossorio y Marcos Quijada.

 

El periodismo se ha vuelto una actividad convulsa. Todo anda patas arriba en esta profesión. La crisis, que siempre nos coge de lleno, se traduce ahora en una tremenda agresión laboral para los profesionales de los medios, pero también para su credibilidad y la de las empresas en donde ejercen. Es la eterna catarsis de un colectivo en permanente lucha entre el querer y el no poder. La frustración.

La sociedad nos apremia para buscar soluciones que conjuguen la gestión deontológica de la información y la cuenta de resultados de los editores, lo cual casi siempre resulta ser la cuadratura del círculo, un imposible, por el principio de insaciabilidad que rige a las empresas.

Autor de la viñeta: Nani

Autor de la viñeta: Nani

Necesitamos un nuevo panorama informativo que resuelva los problemas, pero no termina de definirse el modelo en que se ha de concretar el desarrollo del sector. Hasta ahora la única solución ha consistido en el despido de periodistas, lo que convierte a las exiguas redacciones en navajas multiusos, habilitadas para todo tipo de aplicaciones y en creciente precariedad. Por eso, siempre volvemos la vista atrás para retornar a los tiempos en que todo fue mejor.

La cuestión es que nunca soplaron buenos vientos para el sector, por una u otra razón. Salvo en contadas ocasiones, el periodismo siempre nos lo han presentado como un ejercicio de escapismo, una profesión en permanente búsqueda, en tránsito hacia otra cosa. Cuando no fue la dictadura fueron las sucesivas reconversiones tecnológicas, cuando no la crisis del papel, la injerencia de los políticos. La amenaza siempre ha estado ahí.
Ahora, el problema es que el periodismo ha dejado de ser negocio para los empresarios. Por tanto, todos a la calle, por algún sitio hay que cortar, dicen. Nos invitan a reinventar la profesión hasta que alguien dé con la tecla de cómo hacer rentable Internet. Para el sector, el problema y la solución son cosa del periodista.

Morir y renacer, esa es la permanente dicotomía. Entre tanto, la navaja multiusos amenaza con desfigurar por completo el objeto esencial de la profesión. Y a nadie parece importarle.

José Manuel Fernández
Demarcación del Colegio de Periodistas en Jaén

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