Editorial: Defensa de la infancia

Escribo estas palabras el 20 de noviembre, una fecha para no olvidar nunca, porque es la que Naciones Unidas designó como Día Universal de los Derechos del Niño. Voy directo al grano. Los periodistas caemos con cierta frecuencia en tres errores a la hora de publicar sobre asuntos de Infancia: el uso de la imagen infantil como recurrente de una tercera; la invisibilidad de los problemas diarios que viven los niños y, por último, pensar que son adultos con menos edad, simplemente. Nótese que lo fácil para mí sería decir que “los medios caen con cierta frecuencia en tres errores” y con eso salvaría un tanto la responsabilidad de los profesionales. Pues, reconociendo obviamente que puede ser así, prefiero pensar que cada periodista, a la hora de ponerse al teclado, puede hacer algo siempre por mejorar esta situación. Y a esta posibilidad me remito siempre. Cada uno en su sitio, en su día a día, siempre puede hacer algo.

Digo que se usa la imagen infantil como recurrente de una tercera porque a menudo el niño aparece como gancho de alguna acción, normalmente de carácter comercial. Esta Navidad lo vamos a ver. Me produce cierto desánimo ver a niños presionados para que digan, con su mirada y boquita feliz, lo que les van a traer los Reyes, con imágenes de colas y carritos llenos de artículos.

Afirmo que hay invisibilidad de los problemas diarios que viven los niños porque sencillamente no los tenemos en nuestras agendas de trabajo. Fuera del mundo de la violencia en sus distintas formas y los momentos estelares, como el inicio del curso; los niños están fuera de nuestras opciones. Tenemos que superar esa idea de que la Infancia no puede ofrecer una temática adecuada para el día a día de los medios. Nos sorprenderíamos de sus muchas posibilidades y el tirón de audiencia que supondrían.

Y la tercera afirmación es que tendemos a pensar que los niños son adultos con menos edad, con lo que nos adentramos peligrosamente contra sus derechos a la intimidad y buen nombre y a veces los presionamos para que sus respuestas sean tan coherentes como las de una fuente autorizada. Eso es imposible, porque son niños. Se están formando como personas y necesitan tiempo, intimidad y mucho apoyo.

No tendremos una sociedad mejor sin una infancia “blindada” en el mejor sentido de la palabra. Como periodistas estamos obligados a ser receptivos con un sector de la población que es, precisamente, el que más nos necesita y al que menos miramos, salvo que la violencia les destruya o la economía consumista los demande como imagen de atracción. Este 20 de noviembre es más necesario que nunca. No otros 20 de noviembre, que ya son historia, por mucho que algunos periodistas deslicen ideas contrarias.

Antonio Manfredi

ex decano del CPPA

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *