El Colegio de Periodistas exige a las empresas mediáticas responsabilidad con la cobertura del caso Julen

Desde que comenzaron los hechos en torno a la desaparición del pequeño Julen en Totalán, ha habido una evolución muy negativa en cuanto al tratamiento que algunos medios de comunicación, especialmente en televisión, han dado al caso y que se han alejado de los principios éticos y deontológicos que han de regir el periodismo.

Si hace una semana felicitábamos a los empleados de los medios por su trabajo, hoy tenemos que lamentar la deriva que algunas empresas mediáticas han tomado a lo largo de estos trece días, y que ha llevado a mostrar imágenes y relatos innecesarios que nada han aportado a la información más allá de generar morbo y dar oportunidad para la especulación.

Recordamos a las empresas mediáticas que la Constitución preserva el derecho a la intimidad, familiar y personal como derecho fundamental y que actúa como límite a la libertad de información y expresión. Y al mismo tiempo, el Código Deontológico periodístico obliga a que “en el tratamiento informativo de los asuntos en que medien elementos de dolor o aflicción en las personas afectadas, el periodista evitará la intromisión gratuita y las especulaciones innecesarias sobre sus sentimientos y circunstancias”.

Apelamos a las empresas periodísticas al cumplimiento de los principios recogidos en nuestro Código deontológico, por el que han de conducirse todas aquellas que se precien de serlo y pedimos rigor en la cobertura de este tipo de informaciones.

Al mismo tiempo, expresamos nuestro apoyo a los profesionales periodistas y comunicadores audiovisuales, que un día como hoy están realizando un trabajo contrario a sus propios principios, con el único objetivo de mantener su puesto de trabajo. Recordamos que tanto la normativa profesional como el propio Colegio de Periodistas les ampara en caso de que se nieguen a realizar una tarea que consideran falta de ética.

Por último, pedimos tanto a las autoridades como a las empresas que no se olviden de la labor realizada in situ por las personas empleadas por los medios de comunicación y tengan en cuenta la necesidad de prestarles atención psicológica, en la misma medida en que se hará con el resto de profesionales de otros sectores allí desplazados.