El Colegio de Periodistas participa en el Foro Profesional por la Infancia de Andalucía
6 de abril de 2026. El Colegio de Periodistas de Andalucía refuerza su compromiso con la infancia en el Foro Profesional de Andalucía. Participa en el Foro Profesional por la Infancia de Andalucía y en la elaboración del Decálogo de Líneas de actuación con la infancia
Protección, promoción y garantía de derechos
El equipo coordinador del Foro Profesional por la Infancia de Andalucía (FPIA) ha elaborado un documento, que recoge un decálogo de prioridades en materia de infancia y adolescencia. Este texto es el resultado del trabajo desarrollado por el Foro durante más de una década. Sintetiza las principales líneas de acción, que se consideran esenciales para avanzar en la protección, promoción y garantía de los derechos de niños, niñas y adolescentes en Andalucía.
El Foro Profesional por la Infancia de Andalucía (FPIA) aglutina a Colegios e Instituciones Profesionales y es fruto de un decenio de trabajo interdisciplinario y compromiso social.
En este sentido, el objetivo de esta iniciativa es trasladar a los grupos parlamentarios un conjunto de propuestas prioritarias. Se parte de la convicción de que la infancia y la adolescencia deben situarse en el centro de las políticas públicas y abordarse como una prioridad transversal en su diseño y desarrollo.
Además, se espera que este decálogo pueda servir como referencia tanto para la elaboración de programas electorales como para orientar la futura actividad parlamentaria en esta materia.
El Colegio de Periodistas de Andalucía participa en la elaboración del Decálogo de Líneas de actuación con la infancia
DECÁLOGO DE LÍNEAS DE ACTUACIÓN CON LA INFANCIA
El bienestar de la infancia es uno de los indicadores más claros de la calidad democrática y del desarrollo de una sociedad. Por ello, la infancia y la adolescencia deben situarse como eje central y prioridad transversal en las políticas públicas.
Con esta perspectiva, el Foro Profesional por la Infancia de Andalucía —que aglutina a Colegios e Instituciones Profesionales y es fruto de un decenio de trabajo interdisciplinario y compromiso social— presenta un decálogo de líneas de actuación dirigido a las fuerzas políticas que concurren a las próximas elecciones autonómicas, con el objetivo de situar a la infancia y la adolescencia en el
centro de las medidas de la próxima legislatura.
1. Situar la infancia y la adolescencia como eje y prioridad transversal en todas las políticas públicas, garantizando la coordinación efectiva entre salud, educación, servicios sociales, justicia y tercer sector. Asegurar la aplicación preceptiva y vinculante de los informes de impacto en infancia en los desarrollos normativos.
2. Impulsar y desarrollar una Estrategia Andaluza contra la Pobreza Infantil con financiación estable, objetivos verificables, calendario de actuación y evaluación pública periódica. La pobreza infantil no puede abordarse con medidas aisladas: requiere una estrategia integral, sostenida y evaluable.
3. Garantizar vivienda y condiciones de vida dignas para las familias con menores a su cargo. Ampliar el parque público de vivienda asequible, priorizar a las familias con hijos e hijas en situación de vulnerabilidad habitacional, implementar medidas para la coordinación efectiva entre vivienda, servicios sociales y justicia.
4. Reforzar la prevención y la protección frente a todas las formas de violencia contra la infancia y adolescencia. Impulsar sistemas eficaces de detección temprana, formación obligatoria de profesionales, implantación efectiva de protocolos intersectoriales y estructuras judiciales especializadas para la atención a víctimas menores de edad.
5. Priorizar la salud mental infanto-juvenil, incrementando los recursos especializados, reforzando la detección precoz desde atención primaria y centros educativos, garantizando la continuidad asistencial y el apoyo a las familias, y mejorando la coordinación institucional.
6. Fortalecer la atención pediátrica y la atención primaria como eje de prevención y salud comunitaria. Reforzar plantillas y estabilización profesional de pediatría y atención primaria, desarrollar la coordinación efectiva con educación, servicios sociales y salud mental. Promover hábitos de vida saludables, en la alimentación, el juego y el deporte.
7. Garantizar una educación equitativa e inclusiva. Ampliar y mejorar las medidas para reducir el absentismo y abandono escolar mediante refuerzo de orientación educativa, psicología escolar, educación social, programas de apoyo educativo y desarrollo de itinerarios flexibles y de segundas oportunidades y reforzar la enfermería asistencial en el ámbito escolar (sondaje vesical, aspiración de secreciones, administración de insulina y cuidados paliativos). Fomentar la participación real de niños, niñas y adolescentes en la toma de decisiones.
8. Promover entornos digitales seguros y una educación digital responsable, mediante el acompañamiento familiar y educativo, la limitación del acceso temprano a redes sociales y la regulación efectiva de contenidos que vulneren los derechos de niños, niñas y adolescentes.
9. Incorporar la perspectiva de infancia en las políticas de adaptación climática. Garantizar condiciones ambientales saludables en centros educativos. Establecer protocolos frente a episodios climáticos extremos u otras emergencias climáticas atendiendo a las necesidades específicas de la infancia y adolescencia.
10. Garantizar la protección y la inclusión social de los menores migrantes, asegurando una acogida digna, acceso a educación y salud (física y mental), e itinerarios de integración, evitando discursos de estigmatización y reforzando los sistemas de protección.
Primera infancia, edad escolar y adolescencia
Asimismo, conviene no olvidar que en el proceso evolutivo del menor se siembra en la primera infancia (0–6 años, etapa clave en la formación de la personalidad), se cultiva en la edad escolar (educación en valores y ciudadanía) y da su fruto en la adolescencia: ciudadanos y ciudadanas con compromiso social, base del futuro de nuestra sociedad.
La verdadera prevención comienza en la primera infancia.



