Editorial: La crisis del Periodismo

Después de treinta años trabajando en comunicación me reafirmo en que la esencia del periodismo no ha cambiado y somos los periodistas los que tenemos que velar por ella.

Han cambiado las formas de comunicar, internet ha revolucionado nuestro ámbito profesional, la hiper-información que nos rodea de forma gratuita ha llevado a la sociedad a no valorar nuestra labor profesional que es fundamental para el mantenimiento de la libertad y la democracia.

Todos tenemos la posibilidad de comunicar de forma inmediata y de “ejercer” de periodistas, las redes sociales proporcionan esa información al instante pero eso no significa que esa información sea de calidad y se haya elaborado con el rigor y la credibilidad necesarios.

El periodista no trabaja gratis, ni escribe gratis, ni elabora estrategias de comunicación gratis. Lo mismo que nos exigen profesionalidad y rigor nosotros tenemos que exigir una retribución digna por nuestro trabajo.

Creo que tenemos que reivindicar el prestigio profesional y denunciar la precariedad.

Creo que desde el Colegio de periodistas tenemos que trabajar en esta dirección y hacerlo entre todos. El colegio debe velar por la buena praxis profesional y defender el ejercicio de la profesión en las mejores condiciones.

Esta no es una tarea fácil dada la situación de precariedad y presiones en la que muchos profesionales tienen que desempeñar hoy su trabajo y la desunión existente entre los propios colectivos profesionales.

Nuestro gremio necesita instrumentos para denunciar los abusos que se están cometiendo contra esta profesión, una de las que en mayor medida ha sufrido los efectos de la crisis económica.
Lo ideal es remar todos en la misma dirección pero eso hoy parece una utopía, intereses de todo tipo condicionan y obstaculizan esta tarea.

Esther Barroso

Vocal Demarcación de Sevilla del CPPA

Editorial: Periodismo y Globalización

Hace 10 años mi hijo Javier tenía que afrontar uno de los retos más importantes de todo joven: en qué quería desarrollar mi vida laboral y por tanto escoger una carrera universitaria que le sirviera para sentirse útil consigo mismo y la sociedad.

Me pidió consejo y al mismo tiempo me dijo que le gustaba el Periodismo y que estaba pensando el hacer Ciencias de la Información -así se llamaba entonces- . Yo empecé en la Radio en el año 1985 echando muchas horas y ganando poco dinero, pero con mucha ilusión.

Casi toda la gente de mi generación -tengo 57 años- está asentada en medios o gabinetes de prestigio, pero desde hace aproximadamente una década con la crisis económica y el inicio de la aparición de las ediciones digitales sustituyendo al papel la carrera periodística entró en barrena.

A éso había que sumar la aparición dela Facultad de Periodismo pública en Málaga y privadas en Sevilla y otras ciudades de nuestra región.

En definitiva cada año se incorporan al mercado laboral en Andalucía cerca de 800 personas, mas otros compañeros de Madrid, Barcelona, Navarra, etc. que también le apetecen venir a laborar a Andalucía.

Ante este panorama, las grandes empresas periodísticas empiezan con su “nueva” política de contratación de los recién incorporados que hacen extensiva a los “viejos” redactores. Llega la precariedad laboral y la reducción de derechos adquiridos por la vía de los hechos: contratos de servicios -cuando los hay-, obligación de hacerse autónomo, pagos por columnas editadas -si no se editan no se cobra-, y a los fotoperiodistas se les paga los reportajes que se publican y si llegan fotos de agencias, ni los gastos de gasolina.

Recuerdo el accidente de un fotoperiodista para uno de los grandes grupos editoriales de este país que iba a cubrir un acto, que no pudo decir que estaba trabajando porque en esa época no le pagaban ni la Seguridad Social.

No quiero seguir poniendo más ejemplos que los ha habido y habrá por desgracia. El último el de los compañeros de El Correo de Andalucía, donde un empresario del sector de los Seguros se ha metido desde hace pocos años con no sabemos que intenciones pero al que le sobran 7 periodistas y sin ningún tipo de problemas los larga como si fueran ordenadores que ya no funcionan.

Espero que desde las Asociaciones de la Prensa y los Colegios de Periodistas de España y Andalucía se tome nota para que entre todos dignifiquemos esta profesión hasta que consigamos unas condiciones en la que se pueda trabajar con unas mínimas condiciones.

Y para acabar decir que mi hijo me hizo caso y no se hizo periodista, estudió Magisterio y cuando acabó -el panorama estaba aún peor- no quiso seguir los pasos de su padre.

De todas formas decir que no me he arrepentido nunca de ser periodista y animo aquí a todos los jóvenes que les guste esta profesión a que sigan para adelante, aunque el futuro cada vez esté peor. Cosas de la Globalización.

Justo E. González
Vocal de la Demarcación del Colegio de Periodistas en Sevilla

Editorial: Periodista, navaja multiusos*

*Esta es la columna que hoy los lectores de #ElCorreodeAndalucía deberían haber recibido en las páginas del diario. Sin embargo, y como anunciamos nada más conocer la noticia de los despidos, decidimos retirar nuestra colaboración, como hicieron poco después otros colaboradores como Mercedes de Pablos, Juan José Téllez, Kechu Aramburu, Ramón Reig, Colectivo Senda, Javier Aroca, Carlos Rosado, Fernando Álvarez Ossorio y Marcos Quijada.

 

El periodismo se ha vuelto una actividad convulsa. Todo anda patas arriba en esta profesión. La crisis, que siempre nos coge de lleno, se traduce ahora en una tremenda agresión laboral para los profesionales de los medios, pero también para su credibilidad y la de las empresas en donde ejercen. Es la eterna catarsis de un colectivo en permanente lucha entre el querer y el no poder. La frustración.

La sociedad nos apremia para buscar soluciones que conjuguen la gestión deontológica de la información y la cuenta de resultados de los editores, lo cual casi siempre resulta ser la cuadratura del círculo, un imposible, por el principio de insaciabilidad que rige a las empresas.

Autor de la viñeta: Nani

Autor de la viñeta: Nani

Necesitamos un nuevo panorama informativo que resuelva los problemas, pero no termina de definirse el modelo en que se ha de concretar el desarrollo del sector. Hasta ahora la única solución ha consistido en el despido de periodistas, lo que convierte a las exiguas redacciones en navajas multiusos, habilitadas para todo tipo de aplicaciones y en creciente precariedad. Por eso, siempre volvemos la vista atrás para retornar a los tiempos en que todo fue mejor.

La cuestión es que nunca soplaron buenos vientos para el sector, por una u otra razón. Salvo en contadas ocasiones, el periodismo siempre nos lo han presentado como un ejercicio de escapismo, una profesión en permanente búsqueda, en tránsito hacia otra cosa. Cuando no fue la dictadura fueron las sucesivas reconversiones tecnológicas, cuando no la crisis del papel, la injerencia de los políticos. La amenaza siempre ha estado ahí.
Ahora, el problema es que el periodismo ha dejado de ser negocio para los empresarios. Por tanto, todos a la calle, por algún sitio hay que cortar, dicen. Nos invitan a reinventar la profesión hasta que alguien dé con la tecla de cómo hacer rentable Internet. Para el sector, el problema y la solución son cosa del periodista.

Morir y renacer, esa es la permanente dicotomía. Entre tanto, la navaja multiusos amenaza con desfigurar por completo el objeto esencial de la profesión. Y a nadie parece importarle.

José Manuel Fernández
Demarcación del Colegio de Periodistas en Jaén

El reportero de La Sexta Carlos Prado recibe el III Premio Befesa de Periodismo Medioambiental

Auer tuvo lugar en Huelva la entrega del Premio Befesa de Periodismo Medioambiental que, en su tercera edición, ha recibido el reportero Carlos Prado, por una serie de reportajes realizados sobre temas medioambientales y emitidos durante el pasado año en los informativos de La Sexta. El Premio, convocado por la compañía internacional especialista en reciclaje y servicios medioambientales para la industria, Befesa, con la colaboración de la Asociación de la Prensa de Huelva (APH) y del Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía, tiene como objetivo reconocer la labor de concienciación social y la difusión de temas relacionados con el medioambiente, a través de los medios de comunicación y está dotado con 2.000 euros.

 De izquierda a derecha, José Luis García Palacios, presidente de la FOE, Javier Molina, presidente de Befesa; Rocío Jiménez Garrochena, Delegada territorial de Agricultura y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en Huelva; el premiado Carlos Prado; Domingo Dominguez Bueno, Alcalde de Nerva y el presidente de la Asociación de Periodistas de Huelva, Rafael Terán.

De izquierda a derecha, José Luis García Palacios, Javier Molina, Rocío Jiménez Garrochena, Carlos Prado, Domingo Dominguez Bueno y Rafael Terán.

El jurado de esta edición ha estado compuesto por la decana del Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía, Eva Navarrete, el Presidente de la Asociación de la Prensa de Huelva, Rafael Terán, y el asesor de comunicación de Befesa, el periodista Álvaro Arias, que han basado su fallo en “el lenguaje didáctico que emplea el periodista para trasladar con rigor y objetividad al espectador temas complejos de una forma sencilla”. Igualmente, estimaron oportuno otorgar una Mención Especial al reportaje “Minería ilegal, el cáncer de los Farallones”, de Hugo Mario Cárdenas, por “la ardua labor de investigación que ha desarrollado el periodista y la calidad de la presentación.

El acto de entrega estuvo presidido por la delegada territorial de Agricultura y Medio Ambiente en Huelva, Rocío Jiménez Garrochena, que estuvo acompañada por el presidente de Befesa, Javier Molina, en un acto al que asistieron distintas autoridades políticas, representantes del ámbito empresarial y de la prensa onubense.

Al premio se han presentado este año 35 candidaturas procedentes de nueve países. Los trabajos de carácter nacional han llegado de 10 comunidades autónomas diferentes. En las dos ediciones celebradas hasta la fecha, los ganadores han sido Alejandra Muñoz y Rafael López, de TVE-Andalucía (2014) por un reportaje sobre el proyecto de depósitos de gas en el entorno de Doñana, y el equipo del programa “75 Minutos” de Canal Sur TV (2015) por dos reportajes.

Editorial: Fotoperiodismo sobre el terreno

objectiveEn la presentación en Huelva de una tesis doctoral sobre el periodista José Ponce Bernal, que entre 1925-1935 destacó por su compromiso profesional, social y político, llamó la atención el dato de que, entonces, sus principales reivindicaciones fueron la necesidad de un periodismo libre, comprometido, pero sin ataduras ni presiones ajenas a su función como servicio público y la condena del intrusismo profesional. Objetivos que ahora, 90 años después, son los mismos para un colectivo que vive la crisis más grave que recuerda, con presiones constantes, creciente precariedad y  dificultad para cumplir la misión de garantes de la libertad de expresión que le da la Constitución.

La esencia del periodismo no ha cambiado. Lo han hecho las herramientas para ejercerlo y debe defenderse la dignidad de la profesión incluso entre nosotros mismos. Fotoperiodistas y periodistas están obligados a transmitir lo que ven de manera fiel, rigurosa y comprensible, con un innato compromiso social, creando conciencia con sus imágenes, convirtiendo un instante en un acontecimiento, un hecho noticioso.

Si los redactores llevan años sufriendo el deterioro de sus condiciones profesionales y laborales y el intrusismo en su profesión, única con carrera universitaria que pueden ejercer quienes no son licenciados, también hay que llamar la atención sobre el hecho de que los fotoperiodistas, con la excusa de la economía de costes, están siendo borrados de las redacciones de los medios impresos, gabinetes de prensa y empresas de comunicación y sustituidos por redactores sin experiencia en la toma de imágenes.

Redactores, fotoperiodistas y cámaras televisivos son imprescindibles para contar las noticias. Los unos no pueden hacer el trabajo de los otros, practicando el intrusismo entre ellos mismos. No es más barato comprar una cámara y dársela a un redactor, que contratar a un fotoperiodista. Esta práctica es una aberración y hace que los ciudadanos reciban una información mediocre sobre lo que pasa a su alrededor. Los fotoperiodistas deben volver. La última Asamblea del Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía aprobó una resolución haciendo tal demanda y aunque parezca utópico hacer esta petición y defender la dignidad del periodismo y su función de servicio público, es bueno recordarlo para exigir que se reconduzca una práctica evidentemente perjudicial. Es una vergüenza que, por ejemplo, ahora ejerzan en Huelva apenas 4 fotoperiodistas, cuando hace 5 años rondaban los 20 profesionales en activo.

 

Rafael J. Terán

Vicedecano CPPA

Presidente Demarcación de Huelva