Luto en el periodismo andaluz por el fallecimiento de Patricio Gutiérrez del Álamo, «Pachi»

Hoy ha fallecido en Málaga uno de nuestros periodistas de referencia, Patricio Gutiérrez del Álamo, «Pachi». Nacido en Tánger hacía 58 años, cursó sus estudios de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y en 1981 inició su andadura en los Servicios Informativos Centrales de Radio Nacional de España (por aquél entonces la Radiocadena Española). Durante varios años, desarrolló su trabajo en la Cadena Ser, para asumir en 1988 la dirección del Centro de Producción de Canal Sur Radio en Sevilla. Desde entonces, se mantuvo ligado a la Radio Televisión Andaluza pasando por diversos cargos de responsabilidad hasta que en mayo de 1997, se puso al frente del Defensor de la Audiencia de la RTVA Canal Sur Radio y Canal Sur Televisión.

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Además de por su curriculum profesional, siempre ha destacado por su compromiso con la profesión. Esta actitud que le llevó a participar muy activamente en todos niveles de las asociaciones de la prensa, llegando a ocupar el cargo de vicepresidente de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España y presidente de la Federación Andaluza de Asociaciones de la Prensa (FAAP), desde donde se impulsó la creación del Colegio.

Desde el Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía, no podemos sino manifestar nuestro apoyo a familiares, amigos y compañeros y trasladar nuestras condolencias por la pérdida de una gran persona y uno de nuestros más queridos colegiados.

«La violencia de género no debe ser un suceso más en los informativos»

La consejera del Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA) María Luisa Pérez ha presentado en la capital jiennense la Guía para el Tratamiento Informativo de la Violencia de Género, junto a la delegada del Gobierno de la Junta en Jaén, Ana Cobo, y el presidente de la demarcación del Colegio de Periodistas de Andalucía, en Jaén, José Manuel Fernández.

El objetivo del documento, que está siendo presentado en las distintas provincias, es incluir recomendaciones breves y prácticas dirigidas a los periodistas con el objetivo de eliminar malas prácticas informativas, formando a los profesionales en las obligaciones previstas en la legislación española y orientádolos a través de las pautas establecidas en los diversos códigos deontológicos existentes. Esta Guía es el resultado de un exhaustivo análisis y actualización de los códigos deontológicos y recomendaciones existentes en España sobre la materia, así como de los informes y resoluciones del CAA sobre casos prácticos de intervención.

En su elaboración, impulsada y coordinada por el Consejo, han participado el Colegio de Periodistas de Andalucía, la RTVA, RTVE-Andalucía, la red de televisiones locales ACUTEL, la Fiscalía de Violencia contra la Mujer de Andalucía y la Subdirección de Audiovisual de la CNMC -el regulador audiovisual de ámbito estatal-. También han intervenido la directora general de Violencia de Género de la Junta, María Ángeles Sepúlveda, las portavoces parlamentarias de la Comisión de Igualdad del Parlamento andaluz, representantes sindicales, del ámbito judicial, y del ámbito académico y el Instituto Andaluz de la Mujer. Todos ellos forman parte del Grupo de Trabajo de Igualdad creado en el Consejo Audiovisual de Andalucía.

Momento de la presentación de la Guía. De izquierda a derecha en la fotografía, María Luisa Pérez, Ana Cobo y José Manuel Fernández

Momento de la presentación de la Guía. De izquierda a derecha en la fotografía, María Luisa Pérez, Ana Cobo y José Manuel Fernández

La guía pretende además concienciar a los profesionales y a los responsables de los medios de que «la violencia de género no debe ser un suceso más de los informativos», tal y como resaltó el José Manuel Fernández, por lo que se deben evitar rutinas periodísticas que conduzcan además a tratar cada caso como hechos aislados o como sucesos, olvidando que esto forma parte de una realidad colectiva que debe ser erradicada. La guía continúa presentándose en las distintas provincias, de la mano de las demarcaciones territoriales del Colegio.

 

Editorial: El menoscabo periodístico por parte de una jueza

Los periodistas de Cádiz han mostrado su preocupación por el auto de la jueza del Juzgado de Instrucción 3 de Cádiz, con fecha del 13 de septiembre pasado, en el que dictamina el sobreseimiento y archivo de la causa contra el alcalde de la ciudad por sus declaraciones sobre el caso Loreto. Fue una denuncia del PP local porque desde la actual corporación se vertieron contra antiguos regidores de la ciudad graves acusaciones.

La señora jueza dictamina que no hay ni injurias ni calumnias y pone por delante algo sobradamente utilizado ya desde el ámbito judicial, como es la supremacía del derecho a la libertad de expresión y el hecho de que las partes son componentes de estructuras políticas sometidas a la crítica en mucho mayor grado que lo debe ser cualquier otro ciudadano. Argumentos indiscutibles.

Lo que llama la atención es que la jueza alude también a la “mala calidad” de la información periodística para justificar el tira y afloja entre PP y Podemos en su batalla política. No soy nada corporativista, pero me preocupa esta deriva, porque, como dicen mis compañeros de Cádiz, si ha habido actitudes fuera de lugar por parte de algún medio o algún periodista, las partes o la propia jueza deberían haber actuado en consecuencia y presentar la oportuna denuncia o abrir diligencias o, en su caso, haber llamado a algún periodista como testigo… todo es posible. Nada de esto se hizo, pero se utiliza como un argumento más para sustentar las tesis de la señora jueza. La prensa y los periodistas quedamos indefensos.

“La cuestión — dice — debe ser enlazada con la diligencia periodística exigible en la elaboración y publicación de informaciones lesivas para el honor o la reputación de los protagonistas de la noticia, la cual es especialmente delicada por la imposibilidad de establecer un canon o estándar abstracto o un catálogo de buenas prácticas ineludibles, en una materia forzosamente abocada al causismo por la gran variedad y plasticidad de las situaciones de hecho que se plantean y por las peculiaridades del sector profesional de que se trata, sujeto a múltiples y diversos factores condicionantes, como la premura de tiempo ante el cierre fatal de la edición en los medios tradicionales, el afán por la exclusiva o la primicia en un marco competitivo, la mayor o menos trascendencia de la información y complejidad técnica de la materia objeto de la misma, la inevitable subjetividad de la confianza depositaba en las fuentes, los posibles intentos de manipular u obstaculizar la información por portadores de intereses contrapuestos, el sesgo u orientación política del medio y muchos otros y como se puede tergiversar los hechos a efectos de conseguir un titular impactante que permita un incremento de las ventas”.

El texto, sin duda, revela la aceptación vía imposición social de que los medios son así y que de ellos se puede esperar poco en estos temas políticos. Ya digo que no es que no esté de acuerdo con algunas cosas que dice la señora jueza, pero elevarlo a la categoría de argumento en un auto nos pone a los periodistas a los pies de los caballos. Es como si, a partir de ahora, la dilación y lentitud angustiosa del sistema judicial español tuviera que aceptarse como normal y, de esta manera, el menoscabo de derechos a ciudadanos producidos por esta circunstancia se viera como inevitable e inamovible.

Señora jueza, yo creo en los poderes del Estado y en su división. Trabajemos porque el sistema judicial cambie y no tengamos que soportar su grave situación e igualmente ayúdenos usted a mejor el sistema informativo, porque tanto la Justicia como la Libertad de Expresión son bienes innegociables para la libertad de los ciudadanos y si acabamos aceptando las cosas como inevitables lo segundo es que la Democracia se está muriendo. A su disposición, señora jueza.

Antonio Manfredi

Periodista y miembro de la Junta de la Demarcación territorial del CPPA en Sevilla

Editorial: La Radio Universitaria: Modelo de servicio público, experimentación y formación

El nacimiento de las radios universitarias en España es relativamente reciente en comparación con otros países, por ejemplo Argentina, donde la más antigua ha cumplido en los últimos meses 90 años de existencia. Concretamente la primera emisora universitaria en nuestro país nace en 1987 bajo la denominación de Radio Campus en la Universidad de La Laguna de Tenerife.

Pero este tipo de medios de comunicación han proliferado en las últimas décadas en nuestro país, entre otras cosas gracias a la irrupción de las tecnologías e Internet. Hay una frase que, por ejemplo, en la radio de la Universidad de Huelva nos gusta repetir: «Esto no es radio…es UniRadio». Y es que este mismo lema podría servir igualmente para el resto de emisoras españolas, un total de 26 que emiten desde 29 Universidades, tanto públicas como privadas y que son las que integran la Asociación de Radios Universitarias de España (ARU), creada en 2011.

Y es que este tipo de medios de comunicación no pueden medirse de la misma manera que los convencionales y, aunque entre sí existen muchas diferencias -algunos dependen directamente de los gabinetes de comunicación, otros están enfocados principalmente para formar a futuros comunicadores y otros emergen de proyectos comunitarios sin ánimo de lucro y con el objetivo de acoger a colectivos intra y extra universitarios- todas tienen en común su carácter juvenil, cultural, experimental y su vocación de servicio público.

En Andalucía fue la de Huelva, UniRadio, la pionera en lanzarse tanto a las ondas como a Internet. Posteriormente y bebiendo íntegramente de la filosofía, forma de gestión y hasta en la marca, le siguió UniRadio Jaén. Por último apareció la Radio de la Universidad de Almería. En la actualidad y poco a poco se van generando confluencias y empieza a existir interés en otras universidades andaluzas pero por ahora todo está aún latente.

El hito más importante en nuestra región es el reconocimiento de estas emisoras en el anteproyecto de Ley Audiovisual andaluz donde por fin y no sin poca lucha, aparecen recogidas como medios de comunicación públicos. Un largo camino que aún se sigue recorriendo en pro de mantener estos nichos de comunicación pública, altavoz de colectivos invisibles y centro de formación de futuros comunicadores.

Paloma Contreras Pulido

Presidenta de la Asociación Radio Universitaria de Huelva-UniRadio

Editorial: Josep Pernáu, el periodista marcado por un icono de la Guerra Civil

El año pasado encontré en una librería de saldos — librería Quevedo, en La Antilla — un texto fundamental de Pániker,  muy gratamente sorprendido por encontrar este tesoro a menos de 3 euros. Ahora ha vuelto a ocurrirme, un año después, esta vez gracias a las Memorias del periodista Josep Pernáu. Deliciosas, preocupantes, divertidas y, al mismo tiempo, más que necesarias para entender el periodismo de hoy. El autor falleció en 2011, pero dejó un rastro de trabajo y entrega encomiable, siempre centrado en su Cataluña de sus amores.

Pernáu nos pone en la pista de la explosión catalanista que vivimos hoy y la responsabilidad de los medios para construir un imaginario que ahora muestra su cara menos dialogante. Pernáu nos cuenta hechos de los años 50 y 60 que hoy los estudiantes de Periodismo no se podrían ni creer, como la propuesta del franquismo inicial de que los periodistas llevaran uniforme, como “soldados de la verdad” o que estuviera prohibido decir que una mujer había dado a luz, sustituyéndolo por “la señora XX, y su esposo don XX han sido bendecidos con la llegada de un hijo”.

En fin, texto que me ha encantado y que tiene mucho que enseñarnos, sobre todo ese juego de amores y desamores con el régimen franquista que se trajeron muchos medios catalanes, dando espacio a todos para que nadie dejara de mantenerlos. Luego, con la Generalitat, aún más “cercanía” del poder y un grupo de periodistas que siempre intentaron, en la medida de sus posibilidades, quedar fuera del fango para poder respirar. Entre ellos estaba Pernáu, una de las almas del Colegio de Periodistas de Cataluña y antes de su Asociación de la Prensa.

De todas formas, el libro comienza con una confesión emocional que yo desconocía. Una de las famosas fotos de la Guerra Civil, de las más conocidas, la de una mujer llorando ante el cadáver de su marido, corresponde a su madre y a su padre. El periodista perdió a su padre, durante el terrible bombardeo sobre Lérida en 1937, donde el fotógrafo Centelles llegó dos días después para darnos fuerza visual, como la foto de los padres de Pernáu.mujer llorando marido

Su padre era más bien de derechas y se pensó muy mucho marcharse por si le daban un paseo nocturno, pero le echó valor y confiscó la farmacia que regentaba como administrador y la puso a nombre de la UGT. Así pudo seguir en su ciudad y mantener el negocio del propietario, hasta que una bomba asesina de los mismos que él defendía le enterró durante 2 días en un edificio, hasta ser encontrado, en presencia de su mujer. La foto lo dice todo.

La familia se volvió a su pueblo de origen, donde el propietario de la farmacia les ayudó a salir adelante, en agradecimiento por haber salvado el negocio. Pernáu tenía 7 años. Aprendió con sangre que una cosa son las ideas y otra muy distinta la realidad, porque a su padre lo mataron los que él mismo defendía. Una sensación que mantuvo siempre cuando se enfrentaba a la censura franquista o a la presión catalanista, intentando remover la libertad de los periodistas, que siempre defendió, allá donde estuviera.

Un libro que recomiendo porque está de plena actualidad. Los que manipulan los medios soportando las increíbles andanzas de unos y las fechorías de otros no hacen honor a Pernáu. El Periodismo se construye a diario, fuera de cantamañanas que, una y otra vez, nos dan lecciones de ciudadanía desde las ondas de la Radio, las páginas de los periódicos o las tertulias de televisión. Parece que quisieran volver a ese deseo del franquismo de poner uniforme a los periodistas. Algunos no se lo han quitado nunca.

Antonio Manfredi 

Ex decano CPPA