Editorial: El periodista, una figura garante del sistema democrático

La evolución del periodismo a lo largo de su historia ha ido pareja a la consideración de la sociedad hacia el periodista. Una profesión que en sus inicios era ejercida por intelectuales, políticos y personas con ocupaciones liberales, hasta el punto de que en las primeras décadas del siglo XX se entendía que era propia de bohemios.

No fue hasta los años veinte del pasado siglo, durante el Gobierno de Primo de Rivera, cuando surgen las primeras leyes que vienen a mejorar las condiciones laborales de los redactores, consolidando la idea de que el periodismo era una actividad profesional tan digna como cualquier otra.

Una evolución que tiene su punto de inflexión en la creación de las Facultades de Periodismo en el curso 1971/1972, lo que posibilitó la aparición de las primeras promociones de licenciados en Ciencias de la Información –hoy, Grado de Ciencias de la Comunicación. Desde entonces hasta ahora ha cambiado mucho la forma de ver el periodismo, pero todavía queda bastante camino por recorrer, especialmente en lo que se refiere a las condiciones laborales y salariales de esta práctica.

Es en este punto donde juegan un papel más relevante las asociaciones de prensa y, sobre todo, el Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía, cuya creación fue aprobada por el Parlamento andaluz el 25 de enero de 2012. Su finalidad no es otra que la ordenación del ejercicio de la profesión, la defensa de los intereses de las personas colegiadas y el control de su actividad conforme a las normas deontológicas, de ahí que entre sus funciones se encuentre el defender a la profesión ante la administración, instituciones, tribunales, entidades y particulares.

Un compromiso que resulta aún más necesario si tenemos en cuenta los problemas a los que se enfrentan estos trabajadores cuando acceden al mercado laboral. Una tarea en la que toda la sociedad tiene una enorme responsabilidad, porque, más que una profesión, el periodismo es un garante del sistema democrático y, en concreto, de la Libertad de Prensa, tal y como recoge la Constitución española de 1978 en su artículo 20 como uno de los Derechos Fundamentales de los ciudadanos.

Así sea.

Mari Paz Díaz Domínguez
Periodista y Doctora en Historia

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