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La derogación de la Ley Mordaza se debate hoy en el Congreso

A propuesta del Grupo Parlamentario Esquerra Republicana hoy se debate en la Comisión de Interior del Congreso la derogación de la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana, más conocida como «Ley Mordaza», y que desde antes incluso de su aprobación generó gran polémica especialmente entre el colectivo de periodistas. Como ya manifestamos en su momento, algunos de los artículos contenidos en la norma atentan gravemente contra las libertades y los derechos fundamentales de la ciudadanía y, de manera muy especial, contra la libertad de información y de expresión que afectan al ejercicio del periodismo.

Según se recoge en la proposición no de ley, «la aprobación de la Ley Mordaza supuso una vuelta de tuerca más en la represión política y en el asentamiento de un Estado policial en detrimento del Estado de Derecho». Tal y como se recoge en la vigente Ley, “el uso no autorizado de imágenes o datos personales o profesionales de autoridades o miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que pueda poner en peligro la seguridad personal o familiar de los agentes, de las instalaciones protegidas o el éxito de una operación”, se atenta contra lo expresado en el artículo 20 de la Constitución española que «reconoce y protege los derechos a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción” y “a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión”.

Casi un año después de su entrada en vigor, son ya varios los casos de periodistas que se han visto negativamente afectados por esta Ley durante el desempeño de su labor, como puede leerse en el balance publicado el pasado mes de junio por Reporteros sin Fronteras en su página web donde se recogen los testimonios de casos reales como el del periodista Axier López, el primer periodista español multado por la “Ley Mordaza».

Confiamos en que esta proposición prospere y podamos avanzar en la recuperación de garantías para el libre ejercicio de la profesión.

El CPPA rechaza los despidos de dos redactores del diario El Adelantado de Segovia tras haber apelado a la cláusula de conciencia y presentarse a elecciones sindicales

Son demasiadas las veces en las que en estos últimos años el periodismo aparece ligado a los términos precariedad laboral, desempleo y crisis de credibilidad en colisión con la ética y la deontología que han definido siempre a la profesión. Ante los obstáculos que los primeros suponen para el ejercicio diario del periodismo, la única herramienta con que cuenta el colectivo para defender los segundos es apelar a la cláusula de conciencia. Lo primero además se combate con otro derecho fundamental como es la libertad sindical.

Los recientes despidos de los redactores Juan Martín Misis y Sergio Arribas Senín del diario «El Adelantado de Segovia» han coincidido con que ambos han presentado candidaturas a las elecciones sindicales en la empresa y ambos, junto con la práctica totalidad de la redacción, solicitaron amparo a la Asociación de la Prensa de Segovia apelando a la cláusula de conciencia y reclamando su derecho a no firmar aquellos artículos que considerasen por estimar posible manipulación por parte de la empresa editora. Esto sirvió para elevar una queja ante la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo quien dictó resolución concediendo el amparo a los profesionales.

El Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía condena estos despidos y se suma al rechazo que ya han manifestado tanto la  la Asociación Segoviana de la Prensa Deportiva (ASPD) como la Asociación de Periodistas de Segovia (ASP) y el Colegio Profesional de Periodistas de Castilla y León y que ha sido respaldado por la FAPE y otras organizaciones sindicales.

Estos hechos son los que debilitan aún más la tan dañada libertad de expresión e información en nuestro país y perjudican el desarrollo de una sociedad democrática supuestamente asentada en firmes valores constitucionales como son la libertad sindical o la cláusula de conciencia, un derecho este último que se ha quedado corto, como resulta evidente, para la defensa del ejercicio del periodismo libre e independiente.

 

El Colegio de Periodistas de Andalucía condena los ataques, insultos y amenazas contra un grupo de periodistas en Cádiz

Ante la grave situación vivida esta mañana en la sede de los juzgados de San José, en Cádiz, donde los periodistas que se encontraban trabajando han sido insultados y amenazados por un grupo de amigos y familiares de los detenidos por la trifulca en San Francisco que tuvo lugar el pasado 24 de septiembre, el Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía manifiesta su rechazo y condena a este tipo de actitudes, que no sólo son una afrenta a los profesionales sino que perjudican seriamente el ejercicio de la libertad de expresión y la labor informativa que realizan los periodistas.

Comunicado conjunto de la Demarcación del Colegio en Cádiz y la Asociación de la Prensa de Cádiz:

«El Colegio de Periodistas de Andalucía y la Asociación de la Prensa de Cádiz queremos mostrar nuestro rechazo y total condena a los hechos acontecidos esta mañana a las puertas de los juzgados de San José.

Un grupo de familiares y amigos de los detenidos por la trifulca en San Francisco el pasado 24 de septiembre han amedrentado, insultado y dificultado el trabajo de los profesionales de la información. Los compañeros han tenido que aguantar manos tapando objetivos, empujones y amenazas que han complicado la labor de periodistas y gráficos.

han amedrentado, insultado y dificultado el trabajo de los profesionales de la información. Los compañeros han tenido que aguantar manos tapando objetivos, empujones y amenazas que han complicado la labor de periodistas y gráficos.

Con estos hechos la libertad de expresión vuelve a ser maltratada. Ante esta situación, las organizaciones que representan a los periodistas gaditanos han insistido en que estos tristes episodios no van a conseguir callarlos. No nos callarán los insultos que han recibido algunos compañeros en el ejercicio de su profesión. Ni las advertencias que han tenido que escuchar esta mañana. No nos callaremos porque es nuestro trabajo, pero sobre todo, porque es nuestra responsabilidad.

Ésta es la prueba de que debemos seguir firmes en nuestro quehacer. No podemos permitir que situaciones como las acontecidas, y que sabemos que son casos aislados, se extiendan. No podemos permitir que nadie crea que no pasa nada si la víctima es periodista, que somos blanco fácil.

Ante una palabra, una opinión, un discurso, se pueden esgrimir infinidad de argumentos. Ante las amenazas, los insultos, las coacciones, sólo cabe uno: el del rechazo.»

Editorial: El menoscabo periodístico por parte de una jueza

Los periodistas de Cádiz han mostrado su preocupación por el auto de la jueza del Juzgado de Instrucción 3 de Cádiz, con fecha del 13 de septiembre pasado, en el que dictamina el sobreseimiento y archivo de la causa contra el alcalde de la ciudad por sus declaraciones sobre el caso Loreto. Fue una denuncia del PP local porque desde la actual corporación se vertieron contra antiguos regidores de la ciudad graves acusaciones.

La señora jueza dictamina que no hay ni injurias ni calumnias y pone por delante algo sobradamente utilizado ya desde el ámbito judicial, como es la supremacía del derecho a la libertad de expresión y el hecho de que las partes son componentes de estructuras políticas sometidas a la crítica en mucho mayor grado que lo debe ser cualquier otro ciudadano. Argumentos indiscutibles.

Lo que llama la atención es que la jueza alude también a la “mala calidad” de la información periodística para justificar el tira y afloja entre PP y Podemos en su batalla política. No soy nada corporativista, pero me preocupa esta deriva, porque, como dicen mis compañeros de Cádiz, si ha habido actitudes fuera de lugar por parte de algún medio o algún periodista, las partes o la propia jueza deberían haber actuado en consecuencia y presentar la oportuna denuncia o abrir diligencias o, en su caso, haber llamado a algún periodista como testigo… todo es posible. Nada de esto se hizo, pero se utiliza como un argumento más para sustentar las tesis de la señora jueza. La prensa y los periodistas quedamos indefensos.

“La cuestión — dice — debe ser enlazada con la diligencia periodística exigible en la elaboración y publicación de informaciones lesivas para el honor o la reputación de los protagonistas de la noticia, la cual es especialmente delicada por la imposibilidad de establecer un canon o estándar abstracto o un catálogo de buenas prácticas ineludibles, en una materia forzosamente abocada al causismo por la gran variedad y plasticidad de las situaciones de hecho que se plantean y por las peculiaridades del sector profesional de que se trata, sujeto a múltiples y diversos factores condicionantes, como la premura de tiempo ante el cierre fatal de la edición en los medios tradicionales, el afán por la exclusiva o la primicia en un marco competitivo, la mayor o menos trascendencia de la información y complejidad técnica de la materia objeto de la misma, la inevitable subjetividad de la confianza depositaba en las fuentes, los posibles intentos de manipular u obstaculizar la información por portadores de intereses contrapuestos, el sesgo u orientación política del medio y muchos otros y como se puede tergiversar los hechos a efectos de conseguir un titular impactante que permita un incremento de las ventas”.

El texto, sin duda, revela la aceptación vía imposición social de que los medios son así y que de ellos se puede esperar poco en estos temas políticos. Ya digo que no es que no esté de acuerdo con algunas cosas que dice la señora jueza, pero elevarlo a la categoría de argumento en un auto nos pone a los periodistas a los pies de los caballos. Es como si, a partir de ahora, la dilación y lentitud angustiosa del sistema judicial español tuviera que aceptarse como normal y, de esta manera, el menoscabo de derechos a ciudadanos producidos por esta circunstancia se viera como inevitable e inamovible.

Señora jueza, yo creo en los poderes del Estado y en su división. Trabajemos porque el sistema judicial cambie y no tengamos que soportar su grave situación e igualmente ayúdenos usted a mejor el sistema informativo, porque tanto la Justicia como la Libertad de Expresión son bienes innegociables para la libertad de los ciudadanos y si acabamos aceptando las cosas como inevitables lo segundo es que la Democracia se está muriendo. A su disposición, señora jueza.

Antonio Manfredi

Periodista y miembro de la Junta de la Demarcación territorial del CPPA en Sevilla

Editorial: Periodista, navaja multiusos*

*Esta es la columna que hoy los lectores de #ElCorreodeAndalucía deberían haber recibido en las páginas del diario. Sin embargo, y como anunciamos nada más conocer la noticia de los despidos, decidimos retirar nuestra colaboración, como hicieron poco después otros colaboradores como Mercedes de Pablos, Juan José Téllez, Kechu Aramburu, Ramón Reig, Colectivo Senda, Javier Aroca, Carlos Rosado, Fernando Álvarez Ossorio y Marcos Quijada.

 

El periodismo se ha vuelto una actividad convulsa. Todo anda patas arriba en esta profesión. La crisis, que siempre nos coge de lleno, se traduce ahora en una tremenda agresión laboral para los profesionales de los medios, pero también para su credibilidad y la de las empresas en donde ejercen. Es la eterna catarsis de un colectivo en permanente lucha entre el querer y el no poder. La frustración.

La sociedad nos apremia para buscar soluciones que conjuguen la gestión deontológica de la información y la cuenta de resultados de los editores, lo cual casi siempre resulta ser la cuadratura del círculo, un imposible, por el principio de insaciabilidad que rige a las empresas.

Autor de la viñeta: Nani

Autor de la viñeta: Nani

Necesitamos un nuevo panorama informativo que resuelva los problemas, pero no termina de definirse el modelo en que se ha de concretar el desarrollo del sector. Hasta ahora la única solución ha consistido en el despido de periodistas, lo que convierte a las exiguas redacciones en navajas multiusos, habilitadas para todo tipo de aplicaciones y en creciente precariedad. Por eso, siempre volvemos la vista atrás para retornar a los tiempos en que todo fue mejor.

La cuestión es que nunca soplaron buenos vientos para el sector, por una u otra razón. Salvo en contadas ocasiones, el periodismo siempre nos lo han presentado como un ejercicio de escapismo, una profesión en permanente búsqueda, en tránsito hacia otra cosa. Cuando no fue la dictadura fueron las sucesivas reconversiones tecnológicas, cuando no la crisis del papel, la injerencia de los políticos. La amenaza siempre ha estado ahí.
Ahora, el problema es que el periodismo ha dejado de ser negocio para los empresarios. Por tanto, todos a la calle, por algún sitio hay que cortar, dicen. Nos invitan a reinventar la profesión hasta que alguien dé con la tecla de cómo hacer rentable Internet. Para el sector, el problema y la solución son cosa del periodista.

Morir y renacer, esa es la permanente dicotomía. Entre tanto, la navaja multiusos amenaza con desfigurar por completo el objeto esencial de la profesión. Y a nadie parece importarle.

José Manuel Fernández
Demarcación del Colegio de Periodistas en Jaén