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Los medios de comunicación son fundamentales para lograr una buena formación e información de salud a la sociedad.

La segunda sesión de las II Jornadas de formación sobre Comunicación en Salud celebradas durante la mañana de hoy jueves en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, ha tratado dos temáticas muy relevantes como son la influencia de los medios de comunicación y la publicidad en la autopercepción de la imagen corporal, y el abordaje del cáncer desde los propios medios.

La primera mesa de la jornada arrancaba de la mano de Manuel Flores, Psicólogo y Coordinador de la Iniciativa Imagen y Salud de la Consejería de Salud, Begoña Gil, Directora del Plan Integral de Obesidad Infantil de la Consejería de Salud, Yolanda Troyano, Psicóloga Social de la Universidad de Sevilla, y Enrique Moreno, periodista de Canal Sur Radio. En dicha mesa se aludía a un concepto de imagen corporal siempre en contante transformación e incesante actualidad, donde los medios de comunicación juegan un papel influyente a la hora de crear ciertos patrones en el terreno de lo social. Tal y como apuntaba Yolanda Troyano, los medios y la publicidad ejercen tal poder de influjo que condicionan las percepciones y la conducta personal a través de procesos de comparación social, llegando a originar en multitud de casos, insatisfacciones con nuestra propia autopercepción.

Iniciativa como “Imagen y Salud”, impulsada por la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, intentan promover actuaciones conjuntas con asociaciones y otras entidades con el fin de promover y estimular a la ciudadanía con mensajes positivos sobre los patrones de belleza física y la alimentación saludable. En este sentido, Manuel Flores, Coordinador de la Iniciativa, añadía la importancia de abordar temáticas relacionadas con trastornos de la conducta alimentaria desde la máxima rigurosidad, sensibilidad, y respetando extremadamente la intimidad de las personas, con el fin de evitar estigmatizaciones, exageraciones y sensacionalismos.

Por su parte, Begoña Gil, nos acercaba a la patología de la obesidad, introduciéndonos el término “globesidad” para aludir a un problema a escala mundial, cuyo epicentro se encuentra en EEUU y que ha alcanzado incluso países de África y sobre todo de Europa, como es el caso de España, en el que varios estudios de Organización Mundial de Salud apuntan que en 2020 más del 25% de los españoles padecerán este tipo de enfermedad. La Directora del Plan Integral de Obesidad Infantil de la Consejería de Salud subrayaba la importancia de que todos los actores sociales deben tener un papel activo en el tratamiento de la obesidad, especialmente los medios de comunicación y añade el exuberante poder de estos para llevar a cabo la promoción de comportamientos positivos y evitar la denominada mirada estigmatizada que contribuye a provocar, en personas con sobrepeso, una marginación social que puede desembocar en otro tipo de afecciones, como son la ansiedad o la depresión.

La segunda de las mesas de la jornada abordaba otra temática actual y cada vez más mediática, el cáncer. Gracias a Ana Casas Fernández, Oncóloga y paciente del H.U. Virgen del Rocío de Sevilla, J. Antonio Sánchez Calzado, Miembro del Foro Andaluz de Pacientes con Cáncer de la Escuela Andaluza de Salud Pública de Granada y a la vez paciente oncológico y Enrique Morán, redactor del Diario Huelva Información, los asistentes han podido conocer de primera mano experiencias personales y opiniones profesionales sobre esta enfermedad y su tratamiento en los medios de comunicación. Ana Casas y Antonio Sánchez, ambos profesionales oncólogos y pacientes, han aludido a un pavor mediático del uso de la palabra cáncer en cualquier medio o publicación, miedo que provoca el uso desmesurado de eufemismos que no hacen sino inculcar desconfianza y confusión en muchos casos a la propia sociedad.

Instrumentos que están a nuestro alcance, como Google, han contribuido a cambiar la actitud actual de los actuales pacientes, los cuales cada vez cuentan con más información a su alcance, aunque en muchos casos no siempre sea correcta. Ambos subrayan la importancia de fomentar el contacto con científicos y especialistas para abordar el tratamiento informativo del cáncer, recurrir a asociaciones de pacientes y profesionales y acudir a foros o eventos con el fin de poder establecer una comunicación más directa y bilateral. Enrique Morán, finalizaba  destacando la fuerza y el papel de los medios para desmitificar la palabra cáncer, y la consideración de abordarla siempre desde el conocimiento con el fin de generar  formación y confianza a los pacientes y afectados.

Las jornadas concluían de la mano de María del Mar Ramírez Alvarado, Decana de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, que cerraba el acto agradeciendo tanto a los profesionales y ponentes como al Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía y a la Consejería de Salud, por el compromiso en la labor de contribuir a fomentar un periodismo en salud de calidad y rigor, con el fin de satisfacer una demanda social y aportar una visión objetiva de la realidad.

La derogación de la Ley Mordaza se debate hoy en el Congreso

A propuesta del Grupo Parlamentario Esquerra Republicana hoy se debate en la Comisión de Interior del Congreso la derogación de la Ley Orgánica de Protección de la Seguridad Ciudadana, más conocida como «Ley Mordaza», y que desde antes incluso de su aprobación generó gran polémica especialmente entre el colectivo de periodistas. Como ya manifestamos en su momento, algunos de los artículos contenidos en la norma atentan gravemente contra las libertades y los derechos fundamentales de la ciudadanía y, de manera muy especial, contra la libertad de información y de expresión que afectan al ejercicio del periodismo.

Según se recoge en la proposición no de ley, «la aprobación de la Ley Mordaza supuso una vuelta de tuerca más en la represión política y en el asentamiento de un Estado policial en detrimento del Estado de Derecho». Tal y como se recoge en la vigente Ley, “el uso no autorizado de imágenes o datos personales o profesionales de autoridades o miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que pueda poner en peligro la seguridad personal o familiar de los agentes, de las instalaciones protegidas o el éxito de una operación”, se atenta contra lo expresado en el artículo 20 de la Constitución española que «reconoce y protege los derechos a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción” y “a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión”.

Casi un año después de su entrada en vigor, son ya varios los casos de periodistas que se han visto negativamente afectados por esta Ley durante el desempeño de su labor, como puede leerse en el balance publicado el pasado mes de junio por Reporteros sin Fronteras en su página web donde se recogen los testimonios de casos reales como el del periodista Axier López, el primer periodista español multado por la “Ley Mordaza».

Confiamos en que esta proposición prospere y podamos avanzar en la recuperación de garantías para el libre ejercicio de la profesión.

El CPPA rechaza los despidos de dos redactores del diario El Adelantado de Segovia tras haber apelado a la cláusula de conciencia y presentarse a elecciones sindicales

Son demasiadas las veces en las que en estos últimos años el periodismo aparece ligado a los términos precariedad laboral, desempleo y crisis de credibilidad en colisión con la ética y la deontología que han definido siempre a la profesión. Ante los obstáculos que los primeros suponen para el ejercicio diario del periodismo, la única herramienta con que cuenta el colectivo para defender los segundos es apelar a la cláusula de conciencia. Lo primero además se combate con otro derecho fundamental como es la libertad sindical.

Los recientes despidos de los redactores Juan Martín Misis y Sergio Arribas Senín del diario «El Adelantado de Segovia» han coincidido con que ambos han presentado candidaturas a las elecciones sindicales en la empresa y ambos, junto con la práctica totalidad de la redacción, solicitaron amparo a la Asociación de la Prensa de Segovia apelando a la cláusula de conciencia y reclamando su derecho a no firmar aquellos artículos que considerasen por estimar posible manipulación por parte de la empresa editora. Esto sirvió para elevar una queja ante la Comisión de Arbitraje, Quejas y Deontología del Periodismo quien dictó resolución concediendo el amparo a los profesionales.

El Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía condena estos despidos y se suma al rechazo que ya han manifestado tanto la  la Asociación Segoviana de la Prensa Deportiva (ASPD) como la Asociación de Periodistas de Segovia (ASP) y el Colegio Profesional de Periodistas de Castilla y León y que ha sido respaldado por la FAPE y otras organizaciones sindicales.

Estos hechos son los que debilitan aún más la tan dañada libertad de expresión e información en nuestro país y perjudican el desarrollo de una sociedad democrática supuestamente asentada en firmes valores constitucionales como son la libertad sindical o la cláusula de conciencia, un derecho este último que se ha quedado corto, como resulta evidente, para la defensa del ejercicio del periodismo libre e independiente.

 

Editorial: la “noticia hamburguesa” y la tuna femenina

El jueves pasado tuve el honor de asistir a la inauguración oficial del curso académico 2016-2017 en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla. Muchos recuerdos vinieron a mi memoria, recuerdos que aún creía sentir como vivencias cercanas y, sin embargo, me vi sorprendida por el salto generacional evidente, apreciable en los estudiantes y menos en los profesores; y me percaté que había olvidado el color de la toga con la que me licencié: ese azul grisáceo que se antoja para muchos irreconocible e indefinido, en clara ironía de cómo hoy se nos percibe a quienes nos dedicamos al periodismo y la comunicación.

La nota de color la puso doblemente la protagonista indudable de la jornada: la tan querida Rosa María Calaf, que despertó interés y admiración y cómo no el deseo incontrolable de todos de hacernos una foto con ella. Debe ser curioso que alguien que lleva toda su vida haciendo a otros protagonistas, asuma con tanta naturalidad ese papel ante un público expectante y ansioso por recibir las claves de la profesión, a través de la sabiduría encarnada en mujer y esta vez en algo más de minuto y medio.

Y ciertamente no defraudó; al menos a mí. Y lo extraño es que no dijo nada fuera de lo común, de lo racional, de lo justo, de lo objetivo, de lo que todos pensamos pero que compartido en voz alta y ante un sala repleta de mentes inquietas, suena más contundente y más cargado de razón. Y es que quizás no lo decimos suficientemente alto pero la idea es básica: educar para pensar. La formación y el conocimiento junto con la experiencia que da el natural paso de los años son los únicos antídotos que tenemos para acabar con la “noticia hamburguesa”, que es como Calaf definió a la mayor parte del periodismo que se hace hoy. Un producto volátil, de fácil consumo, barato para el consumidor y que deja un poso muy pesado pero poco sustancial en la sociedad; que provoca, diría yo, unos niveles de colesterol intelectual altamente nocivos para la salud de la ciudadanía y la democracia.

Sin embargo, algo debe haber aún en esta profesión que sigue atrayendo a los más jóvenes porque, año tras año, son muchos los que continúan marcando la x en los títulos impartidos en las facultades de comunicación (este año se han emitido más de 300 títulos y hay más de tres mil alumnos matriculados entre las distintas disciplinas que se imparten, y sólo en la Facultad de Sevilla). Y lo hacen, intuyo yo, pensando que estos estudios son el paso previo a un futuro más o menos estable, como ciudadanos dispuestos a servir a la sociedad y ejercer la responsabilidad que esta atribuye a los periodistas.

El actual edificio de la Universidad de Sevilla cuenta con una instalaciones que ni de lejos imaginé en mis días: varios platós de televisión, estudios de radio con las últimas tecnologías, cabinas y aulas para edición digital, laboratorios de fotografía…y lo más actual y moderno de todo: la tuna femenina. Cosas de los nuevos tiempos: mujeres que además de ser periodistas quieren ser tunas. No sé si en sus canciones habrá alguna dedicada a Anna Politkovskaya o si entre sus musas estarán Colombine, Oriana Falacci u otras más actuales, pero confío en que al menos aquello que les empuja a colgarse capas y oropeles y tocar bandurrias, guitarras y panderetas, les anime igualmente, a ellas y a ellos, a mantener la ilusión y recuperar el porte de esta profesión.

Eva B. Navarrete. Decana del CPPA

El Colegio de Periodistas de Andalucía condena los ataques, insultos y amenazas contra un grupo de periodistas en Cádiz

Ante la grave situación vivida esta mañana en la sede de los juzgados de San José, en Cádiz, donde los periodistas que se encontraban trabajando han sido insultados y amenazados por un grupo de amigos y familiares de los detenidos por la trifulca en San Francisco que tuvo lugar el pasado 24 de septiembre, el Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía manifiesta su rechazo y condena a este tipo de actitudes, que no sólo son una afrenta a los profesionales sino que perjudican seriamente el ejercicio de la libertad de expresión y la labor informativa que realizan los periodistas.

Comunicado conjunto de la Demarcación del Colegio en Cádiz y la Asociación de la Prensa de Cádiz:

«El Colegio de Periodistas de Andalucía y la Asociación de la Prensa de Cádiz queremos mostrar nuestro rechazo y total condena a los hechos acontecidos esta mañana a las puertas de los juzgados de San José.

Un grupo de familiares y amigos de los detenidos por la trifulca en San Francisco el pasado 24 de septiembre han amedrentado, insultado y dificultado el trabajo de los profesionales de la información. Los compañeros han tenido que aguantar manos tapando objetivos, empujones y amenazas que han complicado la labor de periodistas y gráficos.

han amedrentado, insultado y dificultado el trabajo de los profesionales de la información. Los compañeros han tenido que aguantar manos tapando objetivos, empujones y amenazas que han complicado la labor de periodistas y gráficos.

Con estos hechos la libertad de expresión vuelve a ser maltratada. Ante esta situación, las organizaciones que representan a los periodistas gaditanos han insistido en que estos tristes episodios no van a conseguir callarlos. No nos callarán los insultos que han recibido algunos compañeros en el ejercicio de su profesión. Ni las advertencias que han tenido que escuchar esta mañana. No nos callaremos porque es nuestro trabajo, pero sobre todo, porque es nuestra responsabilidad.

Ésta es la prueba de que debemos seguir firmes en nuestro quehacer. No podemos permitir que situaciones como las acontecidas, y que sabemos que son casos aislados, se extiendan. No podemos permitir que nadie crea que no pasa nada si la víctima es periodista, que somos blanco fácil.

Ante una palabra, una opinión, un discurso, se pueden esgrimir infinidad de argumentos. Ante las amenazas, los insultos, las coacciones, sólo cabe uno: el del rechazo.»