Editorial: Recuperar la credibilidad

Gumersindo Lafuente en el Cuaderno de Comunicación Evoca, titulado “El futuro del periodismo” señala que, hoy en día, los medios han perdido el centro y no son los únicos emisores de información; y los grandes buscadores, las redes sociales y los blogs han ocupado parte de su espacio (2012), sin que, durante un tiempo, los medios tradicionales reaccionaran. Durante la época de bonanza económica todos querían seguir viviendo del cuento y después, con la crisis, la única opción ha sido recurrir al despido de muchos redactores.

La actual crisis de los medios y de la profesión, como señala Farias en el Informe Anual de la Profesión Periodística de 2011,“no comienza solo con la recesión (…), sino que ésta actúa como acelerador de algo que llevaba tiempo gestándose: la degradación del sistema informativo”, probablemente demasiado vinculado a los intereses políticos y empresariales de manera excesiva, cuyo efecto, es la dependencia de la información de intereses de las fuentes de financiación, públicas o privadas, sobre todo en un momento en el que la caída de los ingresos en publicidad ha mermado las cuentas de los medios.

Este panorama no es nuevo, Sánchez Tabernero (2008:25) ya explicó en el Informe Anual de la Profesión Periodística 2008 que “las empresas de comunicación siempre han vivido entre la euforia y la angustia”, alternando épocas de excelentes resultados económicos con periodos de recesión, tras los cuales suelen aparecer momentos de esperanza. La diferencia ahora es que la audiencia puede, y cuenta con mas herramientas para vigilar a la prensa. Y esto requiere que los medios y los profesionales se adapten también a la nueva situación para recuperar su espacio, que ya no es exactamente igual que el anterior, y puede ser más grande o más pequeño, según nos lo propongamos.

Los periodistas deben reivindicar su labor día a día. Las asociaciones de la prensa y colegios profesionales debemos denunciar más, y con voz más alta, las malas prácticas, las noticias falsas y velar por el cumplimiento de la ética profesional, algo que debe trabajarse mas también en las facultades de Comunicación, en un momento complicado, pero en el que los periodistas somos más necesarios que nunca, porque el periodismo desempeña un papel clave en cualquier democracia.

Francisco J. Paniagua Rojano

Vocal de innovación, formación y emprendimiento de la Demarcación Territorial  de Málaga del CPPA

 

Equidistancia, ese demonio

A veces, determinados periodistas confunden la imparcialidad con la equidistancia, y nada hay más cruel para el sentido humano de las informaciones que ese frío distanciamiento respecto de la gente y sus problemas.

La objetividad sitúa al periodista en un plano diferente pero cercano a la realidad. Eso le permite la observación completa de los hechos, en todo su universo. Pero la objetividad nos exige también llamar a las cosas por su nombre: las víctimas solo pueden ser víctimas, y cualquier equidistancia que observemos respecto de los asesinos, solo puede ahondar en las heridas. La imparcialidad ha de comprometer, si no queremos incurrir en la manipulación. El acento permanente sobre la presunción de inocencia en los delitos como la violencia de género, cuando se hacen valoraciones subjetivas, se parece demasiado a la equidistancia infame que practican algunos medios.

No podemos olvidar que no todos los débiles son iguales, sino que lo son más aquellos que aceptan sin condiciones la forma de pensar de quienes tienen depositada su confianza, y lo hacen cuando creen a pies juntillas aquello que se publica como noticia. De ahí la manipulación.

No puede tener la misma interpretación un despido por causas técnicas o económicas, que otro en el que inciden causas de desigualdad por razones de sexo, como un embarazo. La denuncia no puede ser la misma.

En mi opinión, la equidistancia se ha convertido en un instrumento de cariz político y una excusa para algunos periodistas, esos que pululan en el ámbito interesado, a la sombra del poder. Como los profesionales de la política, se posicionan ajenos a muchos problemas que les incomodan, si la denuncia no conviene a sus estrategias. Existen muchos ejemplos que ilustran esas maniobras de retorcer la realidad para no conceder bazas al adversario o puedan enojar al jefe.

Acusan a los demás pero se olvidan de la raíz de los problemas, haciendo uso partidista de cada argumento. Anteponen sus intereses a cualquier otra consideración. Lejos de constituir neutralidad, esa postura no viene sino a crear confusión y agravar el drama.  La equidistancia se lleva por delante cualquier atisbo de comprensión o consuelo en aquellos que viven el problema de cerca, las víctimas.

La equidistancia tiene por eso poco de humanidad.

José Manuel Fernández Ruiz

Presidente de la Demarcación de Jaén del CPPA

El Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía y su Demarcación Territorial en Granada muestran su rechazo y total condena a las declaraciones vertidas por el doctor Jesús Candel contra nuestro compañero Rafael Troyano

El Colegio de Periodistas de Andalucía rechaza sin paliativos los ataques a la vida privada de los profesionales de la información para desacreditarlos en un intento de ejercer el derecho legítimo de opinión del que gozamos todos los ciudadanos.

Entendemos que cualquier defensa o crítica sobre la labor que realiza un periodista en el ejercicio de su profesión no deben estar nunca basados en las descalificaciones personales ni en la difusión de cualquier ámbito de su vida privada en cualquier medio de comunicación.

Lamentamos, por lo tanto, profundamente las declaraciones realizadas por el doctor Jesús Candel, en Cadena Cope Granada y a través de las redes sociales, en las que hace referencia de forma explícita al ámbito personal del periodista Rafael Troyano de Radio Granada, –un periodista que cuenta con una amplísima y muy reconocida trayectoria profesional–, para criticar su forma de enfocar las informaciones relacionadas con su persona y con la causa que él defiende.

El uso de la palabra, la opinión y el discurso forman parte de la libertad de expresión, pero desacreditar el trabajo periodístico poniendo el foco en la persona de un profesional de la comunicación exige que condenemos y rechacemos estas actitudes. Una vez más, la libertad de expresión vuelve a ser maltratada. El Colegio, como órgano de defensa de los intereses de los periodistas no puede permanecer ajeno y condena por tanto estas reacciones, que ponen en riesgo el ejercicio de un derecho fundamental y un servicio público.

La exposición «Sin palabras» de El Roto y Ángel Boligán cierra en Sevilla el IV Encuentro Iberoamericano de Prensa

Este jueves se ha inaugurado en Sevilla la exposición «Sin palabras», organizada por la Asociación de la Prensa de Huelva y el Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía, con la colaboración de la Asociación de la Prensa de Cádiz, y que dentro de la programación del Otoño Cultural Iberoamericano –organizado por la Fundación Caja Rural del Sur con el patrocinio y colaboración de otras entidades públicas y privadas–, pone el broche al IV Encuentro Iberoamericano de Prensa.

La exposición reúne 98 trabajos del humorista gráfico madrileño Andrés Rábago García, conocido como ‘El Roto’, y del dibujante y caricaturista cubano, Ángel Boligán. Ambos publican sus dibujos respectivamente en el Diario El País, de España y el Universal, de Méjico, y se caracterizan por su visión crítica y precisa de la realidad que nos rodea, siendo esta exposición una oportunidad excepcional para contemplar una precisa selección de su obra. El Encuentro Iberoamericano de Prensa, que en sus tres ediciones anteriores se ha dedicado a la información cultural, los suplementos gráficos y el fotoperiodismo, se dedica este año al dibujo en prensa, con especial atención al viñetismo y al cómic.

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Autores de prestigio internacional

‘El Roto’, nacido en Madrid en 1947, es humorista gráfico, pintor y dibujante. Durante los años 70 y 80, bajo el seudónimo OPS, colaboró en numerosos medios, como Hermano Lobo, La Codorniz, Triunfo o Madriz. Con el paso de los años, pasó a firmar bajo el seudónimo actual. Atesora una experiencia dilatada como viñetista en publicaciones impresas, como Diario 16 o El independiente. Desde la década de 1990 publica sus dibujos, con una marcada sátira social, de forma diaria en la sección de opinión de El País. La pintura también ha tenido cabida en la trayectoria del dibujante madrileño, cuyas obras han sido objeto de exposiciones, tanto en galerías del circuito artístico como en instituciones. Obtuvo el Premio Nacional de Ilustración en 2012.

Ángel Boligán nace en 1965 en La Habana (Cuba) donde se graduó como profesor de Artes Plásticas en 1987. Reside en México desde 1992 donde trabaja como caricaturista en el diario El Universal, varias revistas y diversos medios internacionales. Es el fundador de la agencia del Club de la Caricatura Latina) y miembro del Sindicato Internacional de caricaturistas de Estados Unidos. Es también miembro de la agrupación internacional «Cartooning for peace» con sede en París y de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba. Gracias a su trabajo ha obtenido 165 premios y menciones internacionales.

Además de la exposición “SIN PALABRAS”, que concluye en Sevilla un periplo itinerante iniciado en Huelva el pasado mes de octubre y continuado en Cádiz en el mes de noviembre, el Encuentro ha incluido conferencias y mesas redondas en estas tres ciudades, en las que han intervenido el dibujante Vicente Toti; Luís Conde Martín, autor del libro “el humor gráfico en España”, los dibujantes de cómics Gerardo y Ciro Macías, los viñetistas Mel y Pielfort, Jaime Pandelet y Rafael Calderón así como el periodista Francisco Correal.

La exposición puede visitarse en La Casa de la Provincia, (Plaza del Triunfo, 1 Sevilla), hasta el próximo 15 de enero.

Editorial: Matar al mensajero

Diciembre es un mes propicio para valorar el año que está a punto de terminar, y empezar a realizar nuestros propósitos de enmienda. Pues en este mes de reflexión, de sentimientos, y de despedida de un 2016 terrible por muchos motivos para nuestra profesión, lamentablemente resulta imprescindible recordar que el desarrollo del periodismo se sustenta en el artículo 20 de la Constitución Española, la norma suprema de nuestro ordenamiento jurídico, y que por tanto, el periodismo es una herramienta que garantiza la democracia, y que sustenta una sociedad libre, desarrollada, y de valores.

Tristemente, todavía en el siglo XXI asistimos atónitos a la puesta en cuestión de una conquista social tan importante, pilar de nuestro Estado de Derecho, por parte de quienes quieren convertir ese Derecho a la Información en ‘pena de telediario’.

La Plataforma en Defensa de la Libertad de Información ha sido contundente al respecto, señalando que “los jueces, cuando han tenido que ponderar el posible conflicto con otros derechos individuales, como el derecho al honor, se han venido pronunciando reiteradamente a favor de la primera cuando se trata de figuras de relevancia pública y asuntos de interés general”.

Desde la Asociación de la Prensa de Madrid, se ha recordado acertadamente que “como subraya el Código Europeo de Ética Periodística, las personas que tienen funciones en la vida pública tienen el derecho a la protección de su vida privada, salvo en los casos en que ello pueda tener incidencias sobre la vida pública”.

Matar al mensajero no es el camino. Tampoco lo es prohibir el uso de teleobjetivos en la Cámara Alta, ni la tristemente conocida como ‘Ley Mordaza’, ni amenazar con la inclusión de nuevas restricciones en la Ley de Protección del Derecho al Honor, ni las ruedas de prensa tras la barrera del plasma. Tampoco dice mucho del talante democrático de quien lo practica el demonizar a los periodistas, insultarlos en su dignidad en el desarrollo de su profesión, vejarlos en un afán por denostar una profesión a la que a veces quieren enterrar bajo otro de los grandes males con que nos vemos obligados a convivir, como es el mal llamado ‘periodismo ciudadano’. Con ejemplos tan graves como los acaecidos la semana pasada durante un Pleno municipal del Ayuntamiento de Albox, cuando una compañera ha sido expulsada del mismo escoltada por la policía municipal, y así lo hemos denunciado públicamente.

Vaya por delante que una de las principales funciones del Colegio de Periodistas de Andalucía sea la defensa de la observancia de las reglas y código deontológico de la profesión, buscando el mayor nivel de exigencia de competencia y de calidad en el desempeño del trabajo por parte de los profesionales. No podría ser de otra forma.

Huelga decir que como periodistas siempre debemos partir de la autocrítica, siempre.

Pero nunca olvidemos que tenemos la obligación de defender nuestra profesión con la cabeza alta; con la responsabilidad de debernos a la información al ciudadano; con la exigencia de la denuncia justa y la información transparente que requiere la supervivencia de un estado democrático.
Y por supuesto, con la conciencia tranquila.

Sonia Herrera

Miembro de la Demarcación de Jerez del CPPA