José Antonio Luque ganador del XXXIII Premio Córdoba de Periodismo

El periodista lucentino José Antonio Luque Delgado ha obtenido el XXXIII Premio Córdoba de Periodismo que concede la Asociación de la Prensa de Córdoba. El fallo del jurado señala entre las  motivaciones para la concesión del galardón “su larga trayectoria profesional, vinculada toda ella al mundo de la radio de Córdoba, de la que es uno de sus máximos exponentes con su programa diario La Hora de Córdoba que cumple 28 años «.

José Antonio Luque, Lucena (1959), es en la actualidad miembro del equipo de Canal Sur Radio Córdoba y colaborador en diversas entidades sociales y culturales de Córdoba. En la actualidad conduce «La Hora de Córdoba», un magazine en Canal Sur Radio y es el coordinador del mítico «Paso a paso», el especial de Semana Santa que acompaña a los cordobeses durante los desfiles procesionales.

El acto de entrega del Premio tendrá lugar el próximo 12 de diciembre, en el Real Círculo de la Amistad, y al mismo han sido invitados representantes de instituciones, entidades y asociaciones de Córdoba y provincia, así como el colectivo de profesionales de los medios de comunicación.

 

Hasta el 26 de noviembre pueden presentarse las candidaturas a los IX Premios de Periodismo ‘Ciudad de Málaga’

Hasta el próximo lunes 26 de noviembre está abierto el plazo para presentarse a los IX Premios de Periodismo Ciudad de Málaga, convocados por el Ayuntamiento de Málaga y la Asociación de la Prensa de Málaga, con la colaboración del Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía y el patrocinio de la Fundación Unicaja. Podrán presentarse en el registro general del Ayuntamiento hasta las 13.30h del último día establecido, así como en cualquier registro contemplado en la Ley 39/2015. Están dotados con 10.000 euros y constan de tres modalidades: trayectoria profesional de periodistas nacionales (5.000 euros), trabajos que reflejen las líneas estratégicas de Málaga en medios locales (2.500 euros) y trabajos que refuercen la proyección de Málaga en medios locales, nacionales o internacionales (los 2.500 euros restantes).

El jurado de esta IX edición estará formado por el director general de Comunicación del Ayuntamiento de Málaga, Jesús Espino, que actuará como presidente por delegación del alcalde; el presidente de la Asociación de la Prensa de Málaga y del Colegio de Periodistas de Andalucía en Málaga, Rafael Salas; el vicepresidente de la Asociación de la Prensa Marcos Chacón, que actuará como secretario; la directora de Comunicación de la Fundación Unicaja, Cristina Rico; la directora del Departamento de Periodismo de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga, Bella Palomo; la directora técnica de Prensa del Ayuntamiento de Málaga, María Fajardo; y la responsable de Comunicación de la Subdelegación del Gobierno en Málaga, Esperanza Codina.

Los Premios de Periodismo Ciudad de Málaga se crearon en 2009 a partir de un convenio suscrito entre el Ayuntamiento y la Asociación de la Prensa de Málaga. En sus ocho anteriores ediciones resultaron galardonados Antonio Javier López (2010), Miguel Ferrary (2011), Eva Díaz e Ione Albizu (2012), Ángel Recio (2013), José Antonio Sau y Juan Jesús García Vivas (2014), Agustín Rivera, M. Ángeles González e Ignacio Lillo (2015), Matías Prats, Esther Luque e Isabel Ladrón de Guevara y José Luis Picón (2016) e Iñaki Gabilondo y Juan Cano (2017).

Puedes consultar las bases siguiendo el enlace. 

 

El Colegio de Periodistas de Andalucía pide que se respete el trabajo de los profesionales también durante la campaña electoral

El derecho a la información es un valor esencial para la democracia y los periodistas son sus garantes. En esta campaña electoral previa a las andaluzas, pedimos a los partidos políticos y demás instituciones que respeten el trabajo de los profesionales. Su labor es informar a la ciudadanía, justamente para que pueda conformarse una opinión y decidir con plena libertad el día de las elecciones, el día de la expresión de la voluntad de los ciudadanos y las ciudadanas.

Rechazamos actitudes como las que se han producido este domingo en Chiclana durante la celebración de un mitin del PSOE, al tratar de impedir la grabación de imágenes. Apelamos también a la responsabilidad de todos y de todas para garantizar el equilibrio entre las medidas de seguridad y el ejercicio profesional, poniendo en valor la función social que cumplimos los periodistas.

El Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía es una corporación de derecho público que tiene entre sus fines garantizar la independencia y la libertad informativas en beneficio de una sociedad libre y democrática, y a pesar de no haber recibido queja formal, considera inaceptables estos comportamientos.

Prensa y universidad, protagonistas de una mesa redonda en Jaén

La creación de la Universidad de Jaén hace 25 años fue el contexto elegido para celebrar la mesa redonda “Una universidad para Jaén. Antecedentes de la UJA”, en la que participaron profesores de la misma junto a profesionales del periodismo. El acto estuvo organizado por el Colegio de Periodistas de Andalucía, la Asociación de la Prensa de Jáen y la Universidad de Jaén. 

En su intervención durante la apertura del evento, la presidenta del Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía en Jaén y la Asociación de la Prensa de Jaén, Fátima Jerez, pronunció unas palabras introductorias a la mesa, en las que destacó la labor del Colegio y agradeció la nueva línea de colaboración abierta entre la UJA y el colectivo de periodistas en la provincia. Por su parte, el rector de la UJA, Juan Gómez, recordo que durante este mes de noviembre todas las actividades de la UJA están dedicadas íntegramente a medios de comunicación. 

La mesa estuvo compuesta por Pedro Alejandro Ruiz Ortiz, catedrático de Estatigrafía de la UJA, Femín Aranda Haro, decano de laFacultad de Ciencias Experimentales, la periodista Lourdes Prieto, encargada de crear el primer Gabinete de Prensa de la institución pública) y Rafael Quintana, periodista de Radio Nacional de España (RNE). Moderó el acto Julio Ángel Olivares, director de Uniradio Jaén, que emitó en directo el debate

 

Monserga no, dignidad

Opinión

Reconozco que sería incapaz de utilizar la palabra monserga al hablar de cuestiones sensibles, o que  puedan adquirir en un momento determinado cierta trascendencia para mis iguales. Se trata de una expresión gratuita, innecesaria, despreciativa, que no deja espacio para la conciliación. Además, los términos desdeñosos no contribuyen a eliminar la confusión en un debate, y sí a provocar cierto riesgo de confrontación. No caeré en esa tentación. La monserga solo puede aplicarse a un mensaje vacío y repetitivo, y la profesionalización de los periodistas no puede ser considerada ni una cosa ni la otra.

El caso es que el periodismo español, cíclicamente se desangra, abierto en canal, para discutir sobre su realidad más lacerante, en base a la premisa de una formación superior reglada para el ejercicio profesional, que no todos aceptan. No es el caso de discutir sobre la libertad de información, ni sobre el libre acceso a los medios de comunicación, que consagra la Constitución española en su artículo 20, sino sobre la necesidad de una reserva de ley en el oficio de los titulados universitarios especializados en la gestión técnica de los medios, como garantía precisamente de ese libre acceso a los medios de todos los ciudadanos.

Hablamos, discutimos, sobre la necesidad de un título en esta especialidad. Porque lo que no está en discusión es la necesidad de una formación rigurosa,  cuya responsabilidad la mayoría coincidimos en que debe ser asignada al ámbito disciplinado de la Universidad. Ya el Estado lo ve así, al permitir, y de forma muy generosa, la proliferación de centros universitarios donde se estudia la carrera. Curiosamente, nadie ha querido poner freno a esa escalada suicida,  pero son muchos los detractores del título, aunque alguno de ellos llene sus bolsillos con dinero procedente de esa actividad docente tan denostada, donde abundan los másteres y los programas asequibles para todos los gustos (que no bolsillos).

Pero si todos los periodistas coincidimos en que la formación intelectual resulta un elemento imprescindible en el proceso de desarrollo y/o regeneración profesional de nuestro trabajo, no ocurre lo mismo en las valoraciones sobre el intrusismo. Aquí sí que discrepamos, y algunos lo hacen con una argumentación verdaderamente disparatada.

Lejos de considerar el asunto una anomalía, a la que se quiere otorgar carta de naturaleza, existen opiniones que asignan a los editores la capacidad exclusiva para discernir sobre la cualificación profesional de los informadores. No lo dicen abiertamente, y sus razones tendrán, pero lo cierto es que sus actos les delatan. Jamás dirán lo que todos pensamos: si los editores nunca estuvieron en la pelea por la libertad de prensa, ni lo han estado nunca en el esfuerzo por la dignidad laboral de los periodistas,  resulta demasiado evidente pensar que tampoco estarán en la penúltima batalla por la regulación del ejercicio periodístico, lo que ahora plantea el colectivo.

La titulación universitaria de los periodistas, incluidos los problemas laborales causantes de su descontrol, ha generado en cambio un sentimiento de grupo que la profesión antes no tenía.  Con eso no contaban los empresarios y adláteres (curiosamente, no he leído aún un artículo de un editor posicionándose sobre el tema), por eso siguen mostrando los mismos argumentos oportunistas, que encadenan  indistintamente razones laborales, profesionales, políticas y coyunturales para justificar lo injustificable. Todas con la misma conclusión: no hay que molestar al que paga. Sospechoso.

Luego están los argumentos relativos a la cuenta de resultados de las empresas,  el último recurso en un discurso ignominioso.  En realidad, las continuas crisis del sector solo han contribuido a empobrecer la profesión en la misma medida en que se enriquecían los editores. Alguien significativo lo señalaba en una ocasión: en este sector hay dinero inagotable para pagar despidos, pero no lo hay para retribuir dignamente a los periodistas, a los que además se culpa de no haber descubierto la solución que haga rentables los medios digitales. Porque las soluciones del empresario, como todo el mundo sabe,  no han ido más allá de la reiterada disminución de salarios, y la reconversión de las redacciones para hacer del periodista un obrero orquesta, hábil para cubrir todas las funciones posibles bajo un mismo contrato, y en jornada interminable. 

Según esta tesis, los proyectos informativos tradicionales (deontológicos) deben pasar a un segundo término, para así poder acabar con la última frontera que impide la robotización del sector.

Por si fuera poco, han aparecido los Colegios de Periodistas, que lejos de autosilenciarse, como históricamente han pretendido imponer los editores al colectivo de periodistas, están reivindicando la regeneración del grupo en base a la titulación universitaria, único elemento que ha logrado cierto consenso ante la imprescindible necesidad de una gestión deontológica de los medios y una independencia de criterio frente a las presiones internas y externas.

Los Colegios, por lo visto, amenazan el esquema tradicional de los medios, donde la endogamia profesional debe ser quien conceda la credencial de periodista, y no la Universidad, aunque sea mediante un título fácil y bonito con el que adornar el despacho de algún pariente director, nombrado a veces por razones de consanguinidad y no por méritos intelectuales.

Pero, por lo que parece, es el propio título la objeción. La titulación, o no, en periodismo, es lo que curiosamente nos enfrenta entre nosotros. Un eslabón más en la enloquecida dinámica de este gremio, al que desde luego nadie tendrá la osadía de tildar de corporativista.

Pese a todo, incluidas las calamidades laborales, los objetivos de la profesión han venido cumpliéndose. Tal vez con demasiada lentitud, por el empecinamiento de factores de todo tipo. Pero avanzamos. Primero fue la democratización de las estructuras del colectivo, luego la creación de las facultades universitarias para los estudios de la profesión y ahora, inexorablemente, los colegios profesionales. La presión de esa enorme avalancha de titulados, primero recibidos con orgullo en las redacciones y ahora, por lo que dicen algunos, no sin cierto desdén, sin duda ha hecho avanzar a la profesión en el camino correcto.

Hasta ahora el debate a favor y en contra siempre ha encontrado resquicios por los que pervivir. Se ha convertido en un dilema eterno, sí pero no, no pero sí. Sí, pero tercera vía, no pero formación rigurosa convalidable por los editores. ¿Qué  circunstancias diferentes concurren ahora? Tal vez los periodistas son ahora otra cosa. Y esto no son monsergas, es dignidad.

José Manuel Fernández
Colegiado Demarcación de Jaén