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Las administraciones y empresas públicas deben dar ejemplo y exigir la titulación a la hora de contratar un periodista

A lo largo de estos últimos meses, han sido varias las ofertas de trabajo lanzadas por las administraciones públicas para cubrir puestos en gabinetes de prensa o comunicación con el perfil claro de un periodista. En noviembre pasado, fue la Oficina del Defensor del Pueblo Andaluz quien convocaba una plaza para personal eventual a cubrir por el sistema de libre designación, para un “técnico de comunicación y documentación”; hace unos días, era la Autoridad Portuaria de Huelva quien publicaba las bases para la contratación de una plaza para la jefatura de su Unidad de Gabinete de Prensa.

En ambos casos, la descripción de las actividades o funciones así como la formación complementaria o la experiencia en el área funcional de la comunicación o la prensa formaban parte de los elementos valorables; pero la licenciatura o el grado en Periodismo o Comunicación Audiovisual no figuraban como requisito de titulación, a pesar de que se exigía una licenciatura o grado superior universitario.

Etimológicamente hablando, el término “periodismo”, entre otras acepciones, se define como estudios o carrera de periodista; y “carrera” como el conjunto de estudios, generalmente universitarios que habilitan para el ejercicio de una profesión que exige una formación académica previa. En este sentido, la titulación universitaria en periodismo debe entenderse como aquella que habilita desde el punto de vista de las cualificaciones para el ejercicio del periodismo.

Cabe igualmente recordar que las titulaciones en Periodismo y en Comunicación Audiovisual, –las que permiten la colegiación según la Ley 1/2012, de 30 de enero por la que se crea el Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía–, como formaciones de grado superior universitarias, de carácter oficial fueron impulsadas por la propia administración hace ya más de dos décadas, en la comunidad autónoma de Andalucía, –siendo Sevilla primero y luego Málaga las universidades que siguieron los pasos de otras como la Autónoma de Madrid, Navarra o Barcelona–; y ese impulso y esa apuesta, desde el punto de vista del Colegio, deben tener sentido especialmente en el sector público, que debería por tanto exigir dicha titulación como requisito preferente a la hora de cubrir estas vacantes.

El Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía considera a este respecto que las administraciones y empresas públicas o entes instrumentales deben dar ejemplo y exigir la titulación a la hora de contratar a un periodista cuando se trata de cubrir las necesidades evidentes y claras de comunicación que tienen estos organismos. El periodismo es más que un oficio; es una actividad reconocida por la que quien la ejerce percibe una retribución, que además debe ser acorde a su cualificación y competencias, de ahí que desde el Colegio exijamos unas condiciones laborales adecuadas en cuanto a categorías profesionales, grupos de cotización y salarios que deben verse recogidas, en el caso de las administraciones públicas, mediante convocatoria de puestos específicos para quienes reúnan los requisitos necesarios, incluido el de la titulación; y en el caso de las empresas privadas, mediante la exigencia de la titulación o la colegiación y unos contratos que permitan algo más allá de la pura subsistencia.

Durante los años más duros de la crisis, los grupos de comunicación han vaciado las redacciones para reducir costes y han abaratado la mano de obra, ofreciendo contratos mercantiles y nutriendo gran parte de sus trabajos con las horas y deshoras de freelance, que pierden mucho más de lo que invierten en su trabajo, si tenemos en cuenta además el trato que el trabajo autónomo tiene en nuestro país.

Objetivo prioritario para el CPPA.

Desde el Colegio se viene trabajando en diferentes líneas para lograr este objetivo: acabar con el intrusismo y con la precariedad laboral en el sector. En el caso concreto de Huelva, se ha contactado directamente con el presidente de la Autoridad Portuaria, quien ha reconocido a los responsables del Colegio que su intención es la de contratar a un licenciado o licenciada en este caso en Periodismo, pero que las bases fueron redactadas antes de que él accediera a la presidencia del organismo, y son algo confusas y no dejan clara su intención.

En la asamblea del CPPA celebrada en el mes de noviembre, se constituyó una comisión de trabajo para abordar esta situación y proponer posibles soluciones contra el intrusismo y en defensa de la titulación o la colegiación para el ejercicio del periodismo y contra la precariedad del colectivo o lo que es peor, la explotación laboral, como recientemente denunciaba la APS, respecto de ofertas por “trabajo gratis”. Si realizamos una búsqueda de empleo para periodista en cualquiera de los grandes portales de empleo, la mayoría ofrecen contratos mercantiles, prácticamente ninguna define una horquilla salarial o directamente te ofrecen una bonita experiencia a cambio de tu trabajo; por eso, acabar con este tipo de ofertas y mejorar la cantidad y la calidad del empleo es sin duda una prioridad para el Colegio.

Así, con el mismo objetivo, la demarcación del Colegio Profesional de Periodistas en Málaga ha liderado una iniciativa consistente en poner a la firma de los ayuntamientos de la provincia un “Compromiso por la comunicación pública”, al que recientemente se ha adherido la Diputación Provincial y que tiene como fin “mejorar las condiciones laborales y luchar contra el intrusismo profesional”, al tiempo que busca “garantizar que cualquier área de trabajo que cubra el ejercicio propio de la actividad propia de comunicación relativa a gabinete de prensa, dirección de comunicación o similar” se cubra exigiendo la debida titulación oficial. Esta iniciativa se hará extensiva al resto de provincias, buscando con ello el apoyo mayoritario en este caso de los ayuntamientos.

El Colegio de Periodistas de Andalucía reclama a los editores de prensa una clara apuesta por los periodistas y mayor inversión en personal, como garantía de calidad y rigor periodístico

Según el informe presentado por la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE) y la nota publicada en su web, «las perspectivas del sector para el cierre del presente ejercicio son buenas. El mantenimiento del volumen de audiencia y la esperada mejora de un 5% en los ingresos publicitarios ofrecen una visión positiva para el futuro del sector». Esto obviamente contrasta con la pérdida de puestos de trabajo generalizada que se está produciendo en los medios, siendo el último y más reciente ejemplo los despidos del diario El Mundo, en las delegaciones regionales de Andalucía, Madrid y Comunidad Valenciana.

Entre las declaraciones realizadas durante la presentación del Libro Blanco de la Prensa 2015, llama la atención la del Director General de AEDE, José Gabriel González Arias, quien ha calificado el informe como “un ejercicio necesario de transparencia en un sector caracterizado por el compromiso social de garantizar la calidad y el rigor periodístico en nuestro país”. Desde el Colegio Profesional de Periodistas de Andalucía no podemos entender el periodismo sin periodistas, y el compromiso social también ha de ser hacia los propios profesionales, que son los garantes justamente de ese rigor y esa calidad que se presume en los medios.

En la noticia, de la que se hace eco el diario El País, se reflejan también las declaraciones de Andrew Miller (@AndrewMiller100) quien expresa cómo para crear un producto de calidad «es imprescindible contar con buenos periodistas». Es por eso que el Colegio de Periodistas de Andalucía reclama un esfuerzo por parte de los editores para mantener y reforzar las plantillas, viendo en esta estrategia una inversión de presente y de futuro en lo que consideramos aporta mayor valor añadido a cualquier empresa: su capital humano.

El aumento continuado de la tasa de desempleo en el sector y los resultados del informe contrastan de forma que resulta poco coherente incluso con las políticas de Responsabilidad Social Corporativa de los diferentes grupos. Así por ejemplo, en el informe de Responsabilidad Social y Sostenibilidad del Grupo Prisa en 2015, la tasa de nuevas contrataciones en España se situó entre las más bajas del Grupo, un 4% –sólo Portugal con un 1,9% es inferior, siendo la media del 9,1%–.  La RSC no sólo tiene una vertiente externa sino que comprende también una estrategia interna, en el ámbito de los recursos humanos, considerando a sus empleados y empleadas como parte de sus «stakeholders» y por tanto, objetivos de sus políticas de RSC; y el empleo, como recuerda la Red Pacto Mundial, «es uno de los principales retos de las empresas españolas» en la Agenda de desarrollo mundial.

Andalucía pierde cobertura en el territorio.

Por otro lado, los despidos anunciados en la delegación de El Mundo en Andalucía, junto con los ya producidos con anterioridad en la delegación de otros diarios de impacto como El País, dejan a la comunidad sin una cobertura adecuada por parte de estos grupos, ya que el vaciado de las redacciones regionales alejan del territorio el tratamiento de la actualidad andaluza en dichos medios. Ello puede llegar a evidenciar la falta de compromiso de estos grupos de comunicación con la comunidad autónoma de Andalucía, una cuestión que nos preocupa primero por el tratamiento de la información y segundo, por el impacto negativo sobre el colectivo de periodistas en un territorio duramente castigado por el desempleo.

Hace poco, en las Jornadas organizadas por el Consejo Audiovisual de Andalucía, Iñaki Gabilondo expresaba cuáles eran, desde su punto de vista, las claves fundamentales del periodismo: decencia, solvencia, ética y formación. Valores sin duda loables que deben ser reconocidos por la sociedad y por los medios con un trato adecuado y acorde al trabajo que realizan estos profesionales, en pro del derecho a la información que la Constitución reconoce a toda la ciudadanía.

Sin #periodistas, no hay periodismo. Sin periodismo, no hay #democracia.